
Fotograma de "Trouble in paradise" 1932 de Ernst Lubitsch Cinemthèque françaiseFotograma de "Trouble in paradise" 1932 de Ernst Lubitsch
Con la proyección de ese gran clásico del cine que es “To be or not to be” (Ser o no ser) se inaugura el 25 de agosto en la Cinemateca francesa de París la retrospectiva Ernst Lubitsch, que llega ahora a Francia tras su paso por el festival de cine de Locarno, en colaboración con la cinemateca suiza.Del 25 de agosto al 10 de octubre podrán ver en París, en la cinemateca de Bercy esta amplia retrospectiva del director estadounidense de origen alemán Ernst Lubitsch, maestro de la denominada comedia sofisticada norteamericana que inmortalizó lo que los historiadores y cinéfilos conocen como “el toque Lubitsch”. Fue en realidad su discípulo y admirador el cineasta norteamericano, de origen austriaco, Billy Wilder quien afirmaba que durante muchos años todos intentaron en Hollywood encontrar el secreto del toque Lubitsch y todos le imitaron, sin llegar nunca a igualarlo.
Hollywood le dedicó en 1947 un Oscar especial por el conjunto de su carrera, tan sólo ocho meses ante de su muerte. “Lo malo –dijo Billy Wilder no es solo que se acabó Lubitsch, sino que se acabaron las películas de Lubitsch”. Sin embargo el desaparecido Lubistch nos ha legado una nutrida filmografía y ha creado escuela. Su humor, y su sátira penetró con la misma elegancia y sentido crítico en la Alemania de Hitler en “Ser o no ser”, o en la Rusia soviética ridiculizada con enorme talento en “Ninotchka”.
Bajo una apariencia de comedia ligera, sus muy elaborados guiones de sólido y satírico contenido, se ganaron a pulso esa calificación de comedia sofisticada, su elegancia y su ironía sutil, su maestría en relatar y sugerir con imágenes las situaciones más complejas le valieron esa denominación del toque Lubitsch, que ha influenciado a generaciones y generaciones de cineastas. Desde Billy Wilder en los Estados Unidos a Francois Truffaut en Francia o Fernando Trueba en España, numerosos son los directores de cine que se han inspirados en la obra de Lubitsch. Orson Welles lo definía como “el maestro de los maestros”, Truffaut decía que “Lubitsch era un príncipe” y Billy Wilder solía repetir siempre ante de rodar una escena: “¿Qué habría hecho Lubitsch en una situación como esta?”...
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