
Carlos no sólo ha renunciado a ser candidato a la alcaldía de Lima sinó también a renunciado a ejercer un liderazgo que coadyubara a la democratización del partido y la reivindicación del Aprismo histórico de raiz Hayadelatorreana. Sin embargo, no todo es decepción, en estos dias los apristas de base manifestaron abierta y corajudamente su rebeldía ante el autoritarismo, la prepotencia y el pisoteo de una dirigencia que en pocas semanas ha quemado el crédito de su elección tumultuaria. Fue sorprendente apreciar como se manifestaban quienes siempre han defendido a todo tambor la "institucionalidad alanista", un verdadero vuelco de posición en solidaridad con Roca. El malestar expresado en la defensa de la dignidad, se desbordó. La razón fue muy simple. La humillación a Roca, fue percibida como una humillación personal a todos y cada uno de los militantes. Roca tuvo, como nunca antes un verdadero movimiento de solidaridad política y personal ante el atropello, apoyo con el cual no contaron otros jóvenes dirigentes como Alejandro Santa María que mucho antes intentaron ser candidatos con todos los merecimientos del caso, pero fueron impedidos por el mismo que declaró hace unos dias que Roca "le daba pena". A ello hay que sumar los "acuerdos" debajo de la mesa entre cuarentones alanistas y el Fujimontesinista Alex Kouri. Se ofertó protervamente, el voto aprista en un aquelarre de mutua complicidad e impunidad. Y quienes conocemos a Carlos, sabemos que siempre hubo la posibilidad que reculara, incluso apoyandolo, lo advertimos. Y la adhesión espontánea de la gente, no ha sido valorada por Roca ni ha interpretado correctamente la coyuntura histórica, más han podido las anunciadas "persuasiones". Carlos Roca regresa de esta forma a la medianía, su verdadera estatura política natural. Saludos, EBL