
Un informe del Pentágono señala que el régimen de Pekín está desarrollando su capacidad ofensiva y que supera el gasto armamentístico que declara. El régimen chino ha respondido molesto al estudio estadounidense asegurando que “no es beneficioso” para la relación de ambos países.
Estados Unidos y China se miran de reojo y desconfían de sus movimientos militares. Pekín percibe con irritación las maniobras de los 86.000 soldados estadounidenses en Corea del Sur y Washington se muestra receloso del aumento del poderío militar chino.
En su informe anual al Congreso, el Departamento de Defensa estadounidense alertó el martes de “la limitada transparencia de China sobre su Ejército” que, a su entender, “genera incertidumbre y errores de cálculo”. Lo que el Pentágono quiere decir, detrás de estos rodeos, es que desconfía de la “expansión de la capacidad militar” de China. El Pentágono plantea dudas sobre cómo puede influir el poderío militar chino en puntos estratégicos para los intereses estadounidenses en Asia, como Taiwán, la península Coreana o el mar de la China Meridional. El informe se refiere en concreto al Estrecho de Taiwán, donde el "balance de las fuerzas militares de ambos lados del Estrecho continúa estando a favor de la parte continental". El Pentágono calcula que el régimen de Pekín ha desplegado a la zona 1.150 misiles balísticos de corto alcance que podrían alcanzar Taiwán: “Está mejorando su capacidad ofensiva, ampliando la exactitud y carga de sus cohetes, fortaleciendo su arsenal y modernizando sus armas atómicas”, señala el informe. EEUU estima que el gasto militar de China fue de 150.000 millones de dólares en 2009, cerca del doble de lo que fue anunciado oficialmente. El Ejército de Liberación Popular (ELP) cuenta con unos dos millones de efectivos en sus filas, el mayor en el mundo, y la fuerza aérea posee más de 400.000 efectivos y unos 2.024 aparatos aéreos, lo que la sitúa como la potencia más grande de Asia y la tercera del mundo, superada sólo por EEUU y Rusia...
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