
Las últimas encuestas demuestran que el pueblo puede equivocarse. Es más, todo el sistema de comunicaciones está diseñado para alimentar la desinformación y promueve, sostenidamente, la ignorancia política y la destrucción de la memoria de nuestro pueblo.
¿Cómo se equivocó tanto nuestro pueblo con Fujimori? Confluyeron a ello varios factores: la lamentable campaña del movimiento Libertad que unió un tufo de soberbia a una amalgama diluida y multicéfala de candidatos desempolvados de un pasado que pretendía superarse y la rabia de un pueblo que se sintió engañado por el APRA y que buscó apresuradamente una salida anti-sistema. Fujimori estuvo en el momento y el lugar precisos. Lamentablemente; pues la herida que dejó la mafia que lo colocó en el poder por 10 años ha mellado nuestra democracia profunda y sangrientamente.
Esta mafia en Palacio, sabedora del poder de las comunicaciones, corrompió todo el sistema para engañar y sojuzgar al pueblo peruano. Y lo logró. Durante más de 8 años contó con la aceptación de las mayorías nacionales.
¿Hay alguna receta para evitar seguir cometiendo errores?
Permítanme plantear un esbozo de receta; sería interesante enriquecerla con los aportes del amable lector que encuentra en este artículo elementos de validez:
Reconstrucción de la memoria: Todos los esfuerzos que hagamos para estudiar lo ocurrido en nuestra reciente historia serán pocos. Con la ayuda de nuestros padres y abuelos, con la ayuda de Internet, todo está allí, la hiperinflación y el populismo, el controlismo mediático de la dupla Montesinos-Fujimori, el aquelarre nauseabundo de las geishas, las interpretaciones auténticas, el terrorismo sanguinario y demencial, ¿cómo podríamos equivocarnos nuevamente si repasamos esas páginas no tan lejanas de nuestra historia? Revaloración de la Democracia: En la medida que la democracia en nuestra patria es un valor que nos fue dado, un sistema por el que no luchamos, escuchamos con frecuencia la desesperanzada frase "la democracia no se come". Hay que realizar encuentros, conferencias, modificaciones en el sistema educativo, fomentar la revaloración de la democracia después de tantos años en los que fue minimizada, ultrajada y manoseada. Esto significa fortalecer nuestras instituciones, luchar contra la corrupción, sepultar las frases derrotistas y cínicas: "ha robado, pero hace obra" y combinando estas dos últimas recetas tener siempre presente, cuando nos encuesten o cuando votemos, que hay entre los candidatos varios que no respetan la democracia mas que para socavarla o para manipulándola, perpetuarse en el poder. Los fujimoristas y los humalistas, por haberse exhibido con las manos en la masa, unos, y por el ejemplo que vemos en sus émulos vecinos, los otros, deben ser denunciados como antidemocráticos. Es una lástima que el espacio político de centro se encuentre vacío en nuestros días. El APRA lo ha dejado vacante. Sin centro político los ataques a la democracia proliferarán. Es una lástima que no puedan ser cuantificados y evaluados los crímenes y las vidas que han costado la manipulación o destrucción de la democracia, nuestras prisiones estarían más llenas y tendríamos mucho menos candidatos. Convocación de las juventudes: Si hay una diferencia entre nuestros tiempos y los que vivimos en los sesentas es el protagonismo de la juventud. Muchos son los factores que se han confabulado para mantenerla aletargada en un papel mas bien pasivo en la vida política de nuestros países, no viene al caso analizarlos ahora. Pero lo que sí es importante señalar hoy día es que la participación de la juventud es necesaria y será la única que garantizará el triunfo de la democracia y la derrota de las fuerzas oscuras de la dictadura y el autoritarismo tanto de izquierda como de derecha. El desprendimiento y el idealismo de la juventud siempre constituyeron motor del cambio. Está claro que esta participación no viene por decreto. La juventud tiene que ganar su espacio y eso se logra en las tribunas y en las calles.
O la inteligencia y desprendimiento de nuestra juventud y la de algunos líderes preclaros tienen éxito en esta empresa o veremos, nuevamente, la violencia imperar en nuestra nación. Ese es el otro límite, el de los olvidados del sistema que viviendo en la miseria y en la desocupación unan su desesperanza a la falta de liderazgo y decidan patear el tablero.
Publicado en la revista Justo Medio