
Una vez elegido un hotel en Barcelona adecuado a sus gustos, hay que disponerse a organizar el tiempo, porque se trata de una ciudad grande y cosmopolita, amante de su historia y tradiciones, de una vida cultural intensa y extensa. Dado que Monjuïc es el mejor mirador natural sobre la ciudad y desde allí el visitante puede hacerse una idea de las dimensiones y localizaciones, nada mejor que empezar por un museo impresionante situado allí: la Fundación Miró. El edificio, construido en los años 70 por Josep Lluís Sert, como referente histórico del movimiento racionalista catalán, incluye la colección pública más completa de Joan Miró: pinturas, esculturas, cerámicas, textiles, grabados y dibujos de todas las épocas del artista.
El mejor referente del arte moderno está en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, más conocido por sus siglas, MACBA, dedicado básicamente a la exposición de obras realizadas durante la segunda mitad del siglo XX. Está en El Raval, un barrio antes en decadencia que tanto el arquitecto norteamericano Richard Meier como el alcalde Joan Maragall entendieron, con acierto, que el museo iba a regenerar. La idea fue del crítico de arte Alexandre Cirici- Pellicer, quien en 1959 empezó a reunir una colección. Tras muchos avatares, el museo abrió sus puertas en noviembre de 1995. Además de las exposiciones temporales en ese edificio singular, que merecería una visita aunque estuviera vacío, la colección incluye obras de Pablo Picasso, Joan Miró, Marcel Duchamp, Joaquín Torres-García, Pablo Palenzuelo, Antoni Tápies, Dau la Set, Miquel Barceló o Roy Lichtenstein, junto con otras de conocidos artistas o de artistas que en un futuro pueden convertirse en grandes figuras de las artes.
El complemento perfecto sería una visita al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), para lo que hay que volver a Montjuïc. No importa: esta nueva ascensión nos permite ver otra vez desde lo alto el paisaje urbano de la ciudad, ahora que ya podremos reconocer sus iconos más representativos. Alberga colecciones de arte catalán desde la época románica hasta la primera mitad del siglo XX. Entre sus colecciones destacan las de románico y gótico catalán, una extraordinaria colección de pinturas murales, retablos y tallas, e importantes exponentes de arte barroco español y europeo.
Dos edificios religiosos son de visita obligada: la Catedral y la Sagrada Familia. La Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia es la catedral gótica de Barcelona. Fue construida durante los siglos XIII a XV sobre la antigua catedral románica, edificada a su vez sobre una iglesia visigoda a la que precedió una basílica paleocristiana. La fachada se terminó en el mismo estilo, pero en el XIX. El templo conocido como la Sagrada Familia empezó a construirse en 1882, pero todavía no se ha terminado. Es la obra maestra de Gaudí y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana.
Conclusión
Solo para conocer una parte pequeña de lo esencial, Barcelona requiere visitas prolongadas o frecuentes. Lo que se destaca en este artículo bien puede no atender a lo que busca específicamente cualquier visitante, porque la oferta es muy variada. Además de recorrer las famosas Ramblas, pueden utilizarse los trayectos de un museo a otro para paseos extraordinarios tanto en el Ensanche (urbanismo racionalista) como en los barrios antiguos, de calles más estrechas y enrevesadas.