
El católico francés La Croix reflexiona en su editorial de hoy sobre la ética de los medios de comunicación, a partir de la publicación en varios diarios y la difusión en varios canales de una imagen que despertó polémica y que se convirtió en un asunto de Estado: la foto tomada por una soldado israelí junto a prisioneros palestinos con las manos atadas y los ojos vendados. "Los palestinos -escribe La Croix- ven en ella el desprecio de los israelíes, si bien el ejército expresó su desaprobación frente a esas fotos. Y la soldado, que todavía no entiende dónde está el error, pidió disculpas para quienes se hubieran sentido ofendidos. Pero la historia no termina allí, ya que los medios publican la foto del escándalo y amplifican así la ofensa hecha a los prisioneros. “¿Cuándo aceptaremos no mostrar todo -se pregunta el católico francés- considerando que no todo debe ser mostrado?"
El económico francés Les Echos se interesa en una nueva ola de fusiones y adquisiciones entre grandes empresas que denotan una nueva tendencia. Que "el número uno mundial de la industria minera quiera comprar por 40 mil millones de dólares al líder planetario de abono", o que "el laboratorio francés Sanofi-Aventis desee adquirir al número tres de las biotecnologías", no es "una suerte de frenesí" sino que "constituye, al contrario, un signo de reactivación de los negocios después de un retroceso de la actividad económica". Y se puede hablar de "una nueva tendencia" ya que, según Les Echos, "tres nuevos lineamientos se trazan": primero, "una lógica industrial, que deja al malabarismo financiero en un segundo plano"; segundo, "el objetivo no es convertirse en la compañía más grande sino en la más extensa, aquella con la clientela, el mercado, las tecnologías y los riesgos más diversificados", y, tercero, "la prioridad absoluta es la conquista de los países emergentes, allí donde debería haber crecimiento en las próximas décadas".
El francés Libération se interesa en la poca ayuda que Pakistán estaría recibiendo luego de las fuertes lluvias que azotaron al país. Escribe el periódico: "País musulmán sospechado de tolerar el terrorismo, y afectado por la corrupción, Pakistán tiene, a veces por razones injustas, mala reputación. Y la ayuda que está llegando de las organizaciones musulmanas está muy por encima de otras ONGs. ¿La ayuda humanitaria -se pregunta Libération- está siendo afectada por la discriminación religiosa?". El diario concluye que "es hora de hacer algo de ruido mediático por esta población en desgracia. No son las imágenes que la amenazan. Es el silencio"...
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