
Rusia, tradicionalmente exportador de cereales, se verá obligada este año a importar al menos cinco millones de toneladas de cereales, según fuentes cercanas al ministerio de Agricultura. La sequía y los incendios han destruido una cuarta parte de las cosechas, 10 millones de hectácteas de cultivos.
El gobierno prevé que esta temporada se produzcan entre 60 y 65 millones de toneladas de cereales, muy inferior a las necesidades del país que consume anualmente 78 millones y exporta casi 20.
Hace unos días ya entró en vigor la prohibición adoptada por el Gobierno de Vladimir Putin de exportar trigo, centeno, cebada y maíz hasta el 31 de diciembre por la continuada sequía que sufre este verano Rusia, la más dura de los últimos 130 años...
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