
El director de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra, Cliver Rocha, declaró a radio Erbol que ante la falta de lluvias se espera que se llegue a ese número de incendios, que actualmente suman 25.000 en 1,5 millones de hectáreas.
Debido a la tendencia de los vientos, y si se confirma que no habrá lluvias, se puede superar en pocos días el "desastre de la depredación" causado por los incendios en 2004, señaló Rocha.
Ese año se registraron 50.000 focos de calor en seis millones de hectáreas, lo que fue uno de los peores desastres forestales en la historia del país.
Los campesinos bolivianos, principalmente de la zona de los llanos, provocaron los incendios que se han descontrolado con el propósito de ampliar su frontera de cultivos, ahorrarse el trabajo de limpiar los campos y convertir bosques en pastizales.
Sin embargo, técnicos del Gobierno advirtieron hoy que esta práctica, si bien permite en lo inmediato renovar cultivos, a medio plazo provoca la desertización de la tierra.
Rocha confirmó que denunciará ante la fiscalía de Distrito de Santa Cruz (este), la región más afectada por los incendios, a los propietarios de los terrenos donde comenzó el fuego, con el propósito de aplicar una sanción "penal".
"Todo acto de quema, de desmonte ilegal constituye un delito de carácter ambiental y la pena oscila, de acuerdo al código penal, entre 1 y 4 años", dijo Rocha al señalar que tanto los campesinos más pobres como los hacendados ricos incurren en esa práctica depredadora.
La humareda que provocan estos incendios causó que pequeños aeropuertos de capitales de departamento del oriente y la Amazonía, como los de Cobija y Trinidad, dejen de operar, así como casi todos los aeródromos de la región.
El presidente Evo Morales admitió el jueves la incapacidad de su Gobierno para combatir los incendios causados por los campesinos y los calificó como "fenómenos naturales", en tanto que otras autoridades adelantaron que Bolivia solicitará ayuda a Brasil y Argentina para combatir el fuego.
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