
Manuel Zelaya
Ayer el Perú, hoy es Honduras . Mañana otro país continuara con esta misma lógica.
El derrocado presidente Constitucional de Honduras Manuel Zelaya, fue recibido por el presidente peruano Alan García Pérez con honores restringidos, según comunicado de la cancillería peruana.
Cada día que viene transcurriendo va quedando más en claro que el golpe en Honduras no fue un hecho aislado, ni provocado por la consulta ciudadana que había convocado el presidente Manuel Zelaya. El presidente estadounidense Barack Obama recientemente reacciono con molestia afirmando que "hay hipocresía" por parte de los que exigen actuar con claridad en Honduras.
Sobre esta situación política es preciso recalcar que detrás de nosotros, debe quedar el golpe y la animalidad y ante nosotros la democracia y el desarrollo de la humanidad. Cada uno de nuestros pueblos tiene derecho a vivir con dignidad, libertad, justicia y bienestar. Nuestros países merecen su legítimo desarrollo con la participación de todos sus ciudadanos y no continuar cargando con el peso de la dominación y subdesarrollo.
Las experiencias no son para repetirlas sino para aprender de ellas. Si miramos el pasado, es para comprobar lo que hemos sido y lo que no debemos ser más.
La noche del domingo 5 de abril de 1992, el hoy condenado Fujimori Fujimori en complicidad con las Fuerzas Armadas dio un golpe de Estado, para poner el poder en manos de una poderosa elite política y militar que terminó saqueando nuestras riquezas y sumiendo al país en la más denigrante pobreza y miseria moral.
Producido el golpe de Estado se convocó a una Constituyente con el exclusivo propósito de sustituir la Constitución Política de 1979 por otra que respondiera fehacientemente a los intereses de las transnacionales, cuyo interés era manejar toda la economía nacional apropiándose de todas las grandes empresas que tenía el Perú.
Al golpe de Estado le siguió un carnaval de privatizaciones con la ventas de nuestras empresas a precio de regalos o simplemente simbólicos, además de exigir previamente que el Estado realice grandes inversiones para, según ello, ponerlas en valor.
Esta denominada puesta en valor, usada por las transnacionales y organismos internacionales, solo tenían el fin de que el Estado ponga dinero fresco de sus magros recursos presupuestales para que sus negocios sean más jugosos. Las empresas nunca invirtieron más allá de sus propias ganancias. Es el caso de la Compañía Peruana de Teléfonos de la que nunca se supo en que caja fue a parar los 2002 millones de dólares que la empresa española entregó por la compra.
En la misma hora y el mismo día en que se entregaba el cheque por la compra de la telefónica peruana, se cambiaba al gerente general por el nuevo director gerente y representante de los españoles. Quién recibió el cheque, fue el gran bonetón, no está aquí, no está allá, en algún lado estará. No lo sabremos nunca.
Se estableció una frondosa legislación de promoción y entrega de nuestras riquezas a los grandes inversionistas privados; asimismo se facilitó constitucionalmente todas las reelecciones y todos los medios de comunicación masiva como Radio, Televisión, Prensa Escrita y todo medio publicitario. Se inició la construcción de una gran maquinaria para el manejo del gobierno y el saqueo sistemático de las arcas del Estado peruano.
Despertaron al gran Leviatán que con su terrorismo despiadado y cruel avasallaron y aniquilaron las dirigencias populares. La expresión de la pacificación fue el biombo tras la crueldad del terrorismo y el narcotráfico. Al final de cuentas la dupla Fujimori-Montesinos fueron el poder y la decisión nacional. Campeó el narcotráfico con barcos de la Marina de Guerra y el avión presidencial que se constituyeron en parte del narcotráfico internacional.
Se llegó al 2000, al presente siglo XXI, con los grandes destapes de los VLADIVIDEOS que exponía en su gran magnitud la corrupción de las élites gobernantes y de muchos de los llamados grandes empresarios nacionales. Los políticos, muchos de ellos con el rabo entre las piernas, se vieron descubiertos; eran políticos de pacotillas sin escrúpulo y sin dignidad; muchos de los cuales continúan aun hoy en día.
No hacían política con su dinero, simplemente se constituían en testaferros. El cambio por un plato de lenteja era su cultura; nunca fuero políticos de compromiso ni se esforzaron por la legitimidad del desarrollo nacional; simplemente fueron mandaderos de sus financistas, Fujimori -Vladimiro, que con los dólares y los recursos del Estado tuvieron a los congresistas y políticos al servicio de sus intereses subalternos.
Este 2009 aun continuamos con los mismos legados del fujimorismo. A los sucesivos gobiernos les ha gustado la Constitución de 1993, por ser parte de las jugosas ganancias y prebendas de las transnacionales. Las promesas de restauración de la democracia y legitimidad de las instituciones democráticas han sido olvidadas. Seguiremos construyendo en las mazmorras legislativas dejada por la dictadura de la década de los 90.
El golpe de Estado sufrido por el hermano país de Honduras perpetrado por los Militares y Roberto Micheletti ha instalado una dictadura que ahora quieren perpetrarse convocando a nuevas elecciones con la complicidad de todos los medios de comunicación y de todas las instituciones del Estado a su servicio. Esta actitud de los militares coludidas con los grupos de poder políticos y económicos nacionales tiene en esencia la misma lógica que instaló a Fujimori en el poder. Esto implica pues tener una firme y férrea posición democrática de todos los gobiernos de los países centroamericanos y latinoamericanos, a fin de restaurar en forma inmediata la democracia y constitucionalidad de su gobernante Manuel Zelaya.
No debe seguirse dilatando la solución democrática, pongamos todos los esfuerzos a nuestro alcance, tomemos las medidas pertinentes para debilitar al gobernante de facto y deje el poder. Tomemos urgentes medidas políticas, económicas, comerciales y financieras para que renuncie hoy mismo. Las medidas de soluciones tienen que ser drásticas y contundentes, sin ir a la matanza y la guerra civil. Las Instituciones democráticas internacionales como la OEA, ONU y ahora UNASUR deben actuar con energía a fin de evitar las atrocidades de los gobiernos de facto que terminan convirtiéndose en crueles dictaduras.
No sigamos con la misma lógica que mantuvo en el poder a Fujimori por más de de 10 años. No se puede conciliar democracia con dictadura.
Este 19 de Agosto estuvo en el Perú el Presidente constitucional del hermano país de Honduras Manuel Zelaya, solicitando el apoyo por la recuperación democrática y constitucional de su país. Frente a él tenemos que ser claros: O estamos con la democracia o estamos con el gobierno de facto. No convirtamos a las organizaciones en instituciones que ni calientan ni iluminan. La luz de la democracia y la pasión por la libertad y dignidad humana es lo único que puede calentarnos e iluminarnos.
Nuestra firme protesta contra las estrecheces y chataduras de los golpistas.
No protestar contra los golpes de Estado implica la abdicación de la razón humana y de la libertad y justicia social. No a la vida en dominación y terror.
¡¡El pueblo debe ser soberano y no el escolar ni el pupilo eterno que siempre hay que estar cuidando y decidiendo por el!!