
Con la melena revuelta y las uñas pintadas de fucsia, a juego con el traje ajustado, Pamela dio la espalda y el culo a la cámara y tomó asiento en el sofá. Los presentadores de -'The One Show' se frotaban aún los ojos y luchaban por mantener la compostura ante el destellogenial de la actriz de 45 años... "Así es como nos gustaría empezar nuestro 'show' más a menudo".
Todo fue improvisado, o eso parece. Pamela tiene ya una larga recua de retrasos y desplantes, pero por nada del mundo quería perderse la oportunidad que le brindó la BBC. La actriz vuelve precisamente a los escenarios británicos con una versión musical de Aladino, la misma que estrenó el año pasado en el Teatro Nuevo Wimbledon, adaptada esta vez para los escenarios del Liverpool Empire. "Me gusta trabajar porque me mantiene centrada".
Será en diciembre y aún hay tiempo. Pamela promete ensayar y volcarse en el papel, por si cae la breva del salto a Broadway: "Es un show muy espectacular, con mucha pirotecnia. Yo desciendo al escenario subida en un trapecio... Tiene todo lo que a mí me gusta".
Se trata sin duda de una salto cualitativo para la actriz de 'Los Vigilantes de la playa' y del vídeo porno casero con Tommy Lee. Pamela, de nuevo soltera tras su doble fracaso con Kid Rock y con Rick Solomon, se ha consolado durante meses en televisión con 'Bailando con las estrellas' (versión autóctona de Mira quién baila). Su último estreno, Blonder & Blonder, pasó con mucha más pena que gloria, y las dos películas que tiene en cartera (Costa Rican Summer y Hollywood & Wine) tampoco prometen mucho.
Giro en su carrera
En confesiones al Vancouver Sun, la actriz de origen canadiense revela que está cansada de su propio personaje y ha prometido: "No más biquinis" (ni siquiera para promocionar el vegetarianismo en los famosos posters de PETA).
"He llegado a un punto en mi carrera en que no quiero hacer otro show de televisión y no quiero hacer otra película", escribe de puño y letra Pamela. "Tengo dos casas en Malibú, y otra que me estoy construyendo en Canadá, y me gusta poner el corazón en lo que estoy haciendo. He llegado al ecuador de mi vida y creo que es cuando todos dejamos de sentirnos invencibles y empezamos a pensar en las cosas más importantes. Así que voy a seguir por ese camino, y dejar de posar en biquini".
Cocinar, hacer la lavandería, doblar toallas... Así se le va el tiempo últimamente a Pamela, que está pensando en darle también una vuelta de tuerca a su activismo vegetariano. "Cuando a mis hijos les preguntaron qué hacían sus padres, ellos respondieron: 'Mi padre es una estrella del rock y mi madre se dedica a rescatar animales'. Estoy orgullosa de lo que dijeron porque sé que puedo ser un ejemplo para ellos. Hay que enseñar a los niños a ayudar a los demás".
Pamela recuerda en sus confesiones cómo decidió dejar de comer carne desde el día en que contempló un ciervo decapitado y recién cazado por su padre. Aquella imagen ha quedado grabada para siempre en su retina y en su estómago, y ha inspirado casi todas sus acciones hasta la reciente campaña contra la caza en Canadá.
La actriz confiesa cómo fue en 'Los Vigilantes de la playa' cuando descubrió el 'poderío' de sus atributos... "No dejaban de pregutarme por mis tetas y ya me cansaba tanta pregunta superficial. De pronto se me encendió una luz y me dije: vamos a usarlas como vehículo para lanzar un mensaje positivo. Fui yo misma la que escribió una carta a mano a la gente de PETA diciéndoles: 'Por favor, dadme cualquier información útil de la que sea capaz de hablar... Estoy tan harta de hablar de mí misma'".
FUENTE: ELMUNDO.ES