
¡Caramba!, los australianos pasando apuros con los jordanos. Sí Jordania, que desde el inicio del partido comenzó a llegar con facilidad al campo rival. Los pivots jordanos aprovechando la debilidad de los de Oceanía bajo el aro del país de los canguros y, sobre todo, en el ataque atacando encontrando con gran facilidad el camino del aro.
No fue hasta el final que la suerte del partido del Grupo A se dirimió y que el triunfo fue a quien estaba previsto, los australianos. Pues si nos remitimos a lo que sucedió en los primeros dos cuartos, aunque tan solo con una ligera ventaja, fue el equipo jordano quien marcó la diferencia. Al final del segundo cuarto, con siete puntos de diferencia, los jordanos iban por delante 39 a 32.
Puntaje remontado gracias a un denodado esfuerzo por parte de los australianos que en el tercer cuarto lograron imponerse por una diferencia de ocho puntos (24 – 16) y encarar de esa manera el último cuarto con una diferencia acumulada de tan solo un punto: 56 – 55.
Lo que vino después, si bien es cierto este es tan solo un match de la fase de los grupos, fue el cuarto del suspenso. Pues los jordanos, ajustando su defensa y apoyándose en el ataque en el juego interior de sus pivots, mantuvieron en jaque a los australianos e igualaron el marcador (20 – 20), para finalmente caer 76 a 75. Fue un final electrizante, ya que los australianos faltando 1’14’’ para el final eran superados por cinco puntos por los jordanos (75 – 70). Nerviosismo por parte de los jordanos (su entrenador que no encontraba una pizarra en la que dar instrucciones a los suyos), y muestras de solidez al final de los australianos, permitieron que Andersen convirtiese los dos puntos finales con los que los de Oceanía se impusieron.
PPR