
La mujer fue entregada a la embajada de Suiza en la capital iraní. Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas con el régimen, y por lo tanto no tiene representación diplomática.
Los dos estadounidenses capturados junto a Shourd del lado iraní de la frontera procedentes del vecino Kurdistán iraquí, Shane Bauer y Josh Fattal, ambos de 28 años, permanecen detenidos.
Luego del arresto, los jóvenes aseguraron que se habían perdido durante una excursión en la montaña. No obstante, fueron acusados primero de entrada ilegal y posteriormente de espionaje.
Estados Unidos siempre ha negado que los detenidos fueran espías. A fines de julio, el presidente Barack Obama pidió a Irán "liberar inmediatamente" a los tres norteamericanos y aseguró que "jamás habían trabajado para el gobierno estadounidense".
El pasado jueves, el gobierno iraní anunció la liberación para el sábado de Shourd por "compasión islámica", un día después de la fiesta musulmana del final del ramadán.
Pero la justicia bloqueó la iniciativa, antes de aceptar una liberación bajo fianza de medio millón de dólares.
Desde el principio, el caso de los tres estadounidenses generó discrepancias en el poder iraní. El canciller Manushehr Motaki lo presentó a fines de 2009 como un caso de "entrada ilegal a territorio iraní".
Pero la línea dura del régimen, liderada por el ministro de Inteligencia Heydar Moslehi, siempre consideró espías a los detenidos.
La liberación de Sarah Shourd tiene sin duda como objetivo aliviar la tensión con Washington sobre el controvertido programa nuclear iraní. El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, viaja a fines de septiembre a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Estos hechos se producen cuando Irán está sometido a intensa presión internacional por la iraní Sakineh Mohammadi-Ashtiani, una madre de 43 años condenada a morir lapidada por adulterio. Esta pena fue suspendida por la justicia.
Fuente: infobae