
Rafael Correa es el único líder latinoamericano asociado a la corriente chavista que parece guardar amistad personal con el presidente García. Ello explicaría la sorprendente defensa que este ha hecho de su colega, quien ha decidido, de motu proprio, retirar del aire el programa de Laura Bozzo de un canal estatal ecuatoriano.Pero es el argumento esgrimido por García lo que es realmente asombroso, ya que considera que un presidente es, prácticamente, el propietario de las instituciones estatales y puede decidir qué programas difundir, como si fuera parte de las prerrogativas de ser mandatario el convertirse, cuando así lo estime necesario, en gerente de programación del canal del Estado. Más aún, para él no parece existir la autonomía editorial o la necesidad de lograr, para justificar su existencia, que el canal tenga algo de credibilidad en la población. ¿Se imaginan si algún británico le creería algo a la BBC, si el primer ministro pudiera decidir su programación?Por otro lado, el Canal 7 es financiado por los contribuyentes y su propiedad no ha sido adquirida ni por el Partido Aprista ni por el presidente García. Así que dicho canal de televisión no es del gobierno de turno, sino que sigue siendo de todos los peruanos. Hace dos meses, el flamante presidente del IRTP anunció que, finalmente, se le otorgaría autonomía al canal nombrando un directorio compuesto por personalidades independientes. Lamentablemente, esa declaración, que fuera tan bien recibida, hasta hoy no se materializa. Esto nos lleva a sospechar que se está dando marcha atrás, posiblemente para mantener bajo control partidario ?durante el periodo electoral? al canal estatal.Al margen de la simpatía que le pueda tener a su colega, sería bueno recordarle al presidente que la intolerancia con la libertad de expresión, la creciente censura y hostigamiento a los medios de prensa, son características de los gobiernos de corte chavista, incluyendo al ecuatoriano. Por tanto, la posición de nuestro país debería ser, más bien, una de cuestionamiento y rechazo a lo que es, claramente, un prepotente acto. Así que, si una entidad decidió transmitir el programa de la Sra. Bozzo ?el cual, debo confesar, no vería ni aunque estuviera obligado?, es el público ecuatoriano el que tiene el derecho de dar a conocer su opinión cambiando de canal o apagando el televisor.
Fuente: Perú 21