
La vida tiene momentos y momentos. Los unos de mucho agrado, felicidad, satisfacción y deseo de perennizarlos y los otros, como decía César Vallejo "dejan zanjas oscuras en el rostro más fiero o en el lomo más fuerte" y nos marcan con los momentos de los ojos rojos, el corazón contrito la frase casi repetida sin más sentido que trasmitir el dolor o la mirada perdida preñada de silencio. Pero ambos son los que nos hacen la existencia.
El 31/08/09, en Miraflores, ha sido la misa por el primer mes del fallecimiento de Óscar Biondi Cossío (Q.E.P.D.), un amigo de la infancia y que en los días que estuvo enfermo fue faro para unir a los amigos y desde los distintos lugares del mundo hacer fuerza en la oración y pedir su pronta recuperación. También intercambiando mensajes sobre su evolución, como si de partes médicos se trataran. Cada día se sembraban esperanzas, sobre los signos de recuperación y hasta nos deseamos felices fiestas patrias por su mejoría. De pronto, el fatal desenlace y se nos hizo el silencio y "la luz se hizo sombra".
Ayer, con Juan Carlos Kuon, recordando a Óscar, rememorábamos nuestra infancia en Moquegua de calles empedradas y techos de mojinetes, de la Alameda , los juegos, las "patotas", los primeros escarceos amorosos y de pronto nos encontrábamos viajando por fines de estudio, de trabajo y volviendo a juntarnos en Lima en las fiestas de aniversario o simplemente los viernes para divertirnos. También recordábamos las notas esbozadas por "Camote" Luque y "Caliche" Pomareda y para que esas emociones no se pierdan, las incluyo en este recordatorio.
Hoy enterramos a Oscar. Pocos Moqueguanos, pero se sentía la presencia de los ausentes. Él era un tipo especial, muy amigo. Renegón...pero fosforito. Parco en el hablar, era capaz de conversar media hora seguida con un mudo. Se emborracho,... perdón, nos emborrachamos en cada triunfo o problema de nuestros hijos. Quería a los suyos entrañablemente, y a su mujer, de la cual se enamoro cuando esta era una "guagua" (sus palabras). Adoró a sus nietas, las cuales consiguieron alejarlo de sus amigos lo suficiente. ¡Qué bueno! Si hubiera una canción que hubiera acompañado el entierro era Piccolísima Serenata que, aunque ustedes no lo crean, la tatareaba y cantaba a viva voz. Malo comiendo cuy y pésimo compadre... pueden preguntarle a Tito Solis. Le gustaba bailar Los Sabanales, pero sensitivo como era le gustaba tremendamente la letra, que es una poesía interminable Cuando llegan las horas de la tarde y me siento muy triste y muy lejos de ti, me provoca volver a los guayabakes de aquellos sabanales, donde te conocí. Mis recuerdos los tengo en la memoria exactos como son; ya pinte aquel árbol del patio que esconde tu regazo cuando calienta el sol. Moquegua siempre fue su punto de referencia. Me estoy tomando un par de copas, solo; comparto con ustedes esta semblanza..Afectuosamente, El casto tío Rolo
Caliche dijo: Compartir con un amigo como tú Oscar, como muchos de nosotros lo hicimos desde kínder, es un privilegio que rara vez tenemos. La primaria vino después y la secundaria también para unirnos más. Y después como hombres jóvenes y como hombres mayores, la vida nos dio muchísimas oportunidades para disfrutar plenamente tanto alegrías como momentos difíciles.
Tú has sido un amigo muy especial y muy querido. Alguien que sabía cuando y como ayudar; alguien que sabía cuando darnos ánimo, y también cuando sentir que sus amigos estábamos con él para poyarlo. Fuiste especialmente considerado con quienes necesitaban de tu ayuda y eso te agradeceremos eternamente.
No podremos olvidar nunca tus innumerables anécdotas y tampoco olvidaremos tu entusiasmo por la vida; tu crítica dura a los incapaces; tu mal genio (felizmente pasajero) para no tolerar a los conductores brutos como tú decías; y tu persistencia para lograr objetivos en el trabajo.
Querido Oscar, la vida termina en cualquier momento, y esta vez la muerte nos ha tomado por sorpresa, una vez más. Solo nos queda la esperanza que allá continuaremos tantas cosas que se nos han quedado pendientes y que por el momento tendrás que ir haciendo solo, o con otras amistades, mientras nosotros te alcanzamos.