
Los líderes de todo el mundo se reúnen a partir de este lunes en Nueva York para rendir cuentas sobre un objetivo cada vez más acuciante: reducir a la mitad la pobreza extrema en el mundo para el 2015. El papel de América Latina y su camino para crear igualdad y el éxito del sudeste asiático.
Entre una multitud de conferencias, plenarios y mesas redondas, los presidentes de los países desarrollados y todos los jerarcas de los organismos que supuestamente regulan el mundo -el Banco Mundial, la OMC, el FMI- volverán a verse las caras. Habrá que ver si la presencia de tantos dirigentes con poder de decisión alcanza para acercarse a la meta.
Los Objetivos del Milenio fueron suscritos por 189 naciones en el año 2000 e incluyen –además del “Objetivo 2015”- erradicar el hambre, reducir a la mitad el número de personas sin acceso a agua potable, la mortalidad materna en tres cuartas partes y la infantil en dos tercios. América Latina será una de las protagonistas del encuentro, precisamente, porque en su territorio se deberán plasmar algunos de los cambios estructurales que los gobiernos locales a lo largo de la historia no han podido concretar. De los ochos objetivos acordados, la región consiguió cumplir en un 85% el principal: reducir a la mitad de aquí a 2015 el número de personas que viven con menos de 1,25 dólares al día. América Latina creció un 4,9% de media en los últimos cinco años, y eso representó la principal razón de su éxito moderado. Uno de cada seis latinoamericanos depende en la actualidad de esos programas de ayudas sociales, como Oportunidades en México o Bolsa Familia en Brasil...
Leer más en rfi