
No había pasado más de una semana desde que las Torres Gemelas, el llamado World Trade Center, se habían desplomado después de que 2 aviones de línea comercial, previamente raptados por un grupo de terroristas, se habían estrellado contra ellas. Por televisión había visto como el orgullo de los neoyorquinos y estadounidenses se venía por tierra.
Vi como la gente del lugar gritaba al ver que, desesperados, al saber que no escaparían, algunos se lanzaban al vacio, prefiriendo el suicidio que la hoguera que se había desatado. Cómo olvidar aquel afroamericano, cuya imagen flotando en el aire, permanece fija en mi retina.
Sabía esa mañana del 11 de septiembre que días después, una semana si mal no recuerdo, en mi viaje de regreso a Inglaterra, pues ahí residía entonces con mi familia, tendría que pasar, al menos, por el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Sabía que la escala técnica tomaría varias horas, algo de 10 o más.
Ya en el aeropuerto neoyorquino el día de mi obligado viaje, en verdad lo pensé dos veces, opté por ir a dar una vuelta por la ciudad. Nunca imagine que el ingresar a New York me iba a tomar alrededor de 6 horas. Es decir un poco más de la mitad del tiempo de duración de la escala.
Llegué, vi y algo me dijo que tenía que dejar la ciudad inmediatamente. No me equivoque, una morena alta que se encargaba de verificar los tickets en el autobús, ante una amabilidad de mi parte, me dijo "toma inmediatamente el de regreso al aeropuerto, pues el próximo autobús yo no sé cuándo va a pasar".
Le guiñe el ojo, baje del autobús, estire las piernas, respire profundo y cinco minutos después el mismo autobús me levó de regreso al aeropuerto. Solo de lejos, unos dos kilómetros pude ver al llamado Ground Zero. Al verlo, recuerdo, vi que la gente del lugar, haciendo como si nada hubiese pasado, evitaba dirigir la mirada al lugar.
No le faltaban razones. Dolían mucho esas imágenes, duelen aun. Esto más allá de lo que en su nombre se haya podido hacer después. Los que ahí perecieron no escogieron esa muerte, otros la escogieron por ellos, asesinándolos vilmente...