
Por su parte el presidente palestino insiste en que detenga los asentamientos de judíos en Cisjordania, unas construcciones que se reanudaron el lunes tras el fin de la moratoria. Los primeros asentamientos se han retomado en la colonia de Adam y en Kiryat Arba: más de 1.500 viviendas tienen los permisos necesarios para edificarse.
A medianoche, al mismo tiempo que los colonos judíos reiniciaban sus construcciones en Cisjordania, a la estructura del proceso de diálogo entre Israel y la Autoridad Palestina, que lleva en pie menos de un mes, le salían grietas. Finalmente el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no prorrogó el fin de la moratoria, condición hasta ahora indispensable para su homologo palestino, Mahmud Abas, para continuar con las conversaciones de paz. Las presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos -el país mediador del proceso- no funcionaron y, a la hora convenida, los colonos judíos desempolvaron sus picos y sus palas prestos a reanudar “la misión del sionismo: Construir en la tierra de Israel”, como lo definió ayer Danny Dayan, dirigente de Yesha, la principal organización de los colonos en Cisjordania. Así, el lunes por la mañana en la colonia de Adam, las excavadoras comenzaba los trabajos para construir 30 viviendas, y en Kiryat Arba, cerca de Hebrón, otros ocho asentamientos se disponían a hacer lo mismo. Un total de 1.500 viviendas tienen los permisos necesarios para ser levantadas en la zona. El mensaje de ampliación de la prórroga para reiniciar los asentamientos, no llegó. Mientras los colonos afilaban sus herramientas, Netanyahu estuvo desaparecido durante todo el día de la molesta luz de la calle. Ni siquiera convocó el tradicional Consejo de Ministros de los domingos. La actividad diplomática, donde se sucedían las conversaciones telefónicas con la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, o con otros mediadores como el presidente egipcio Hosni Mubarak y el rey Abdalá II de Jordania, se desarrollaba con discreción al otro lado del telón...
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