
Sorpresivamente, los soldados y la policía se amotinaron en cuarteles y comisarías en Quito, Guayaquil y Cuenca, principales ciudades del país. Un grupo de 150 militares también tomó el aeropuerto de la capital. El Jefe de las Fuerzas Armadas mostró apoyo al presidente. Correa dice que no cederá a las presiones.
“No daré ni un paso atrás, si quieren tomarse los cuarteles, si quieren dejar a la ciudadanía indefensa y si quieren traicionar su misión de policías, traiciónenlos”, espetó el presidente en un firme discurso dirigido a decenas de uniformados que tomaron el principal regimiento de Quito. El escenario y los personajes dejaban pensar que en Ecuador se ponía en marcha un golpe militar, sin embargo el guión es diferente. Aparentemente no hay motivaciones políticas en este movimiento, se trata de un diferendo laboral entre el gobierno y las fuerzas de seguridad del Estado lo que ha provocado los motines.La protesta tiene que ver con una ley impulsada por el gobierno de Rafael Correa que derogó unas disposiciones que reconocían el pago de estímulos económicos por el cumplimiento de años de servicios a los miembros de la fuerza pública...
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