
Los chistes, que se pueden ver en la páginas de internet del diario La Repubblica, muestran a Berlusconi frente a su residencia romana, Palacio Grazioli, con un grupo de jóvenes simpatizantes a los que cuenta bromas.
"Yo colecciono un chiste al día... y una chica también al día", dijo con su habitual tono divertido.
Después de contar una anécdota sobre una familia judía que esconde a otra dejándole pagar una mensualidad sin decirle que la guerra terminó, Berlusconi atacó a los jueces, -uno de sus temas preferidos-, para tildarlos de "asociación para delinquir" y "rojos".
Igualmente dio su versión sobre el proceso por el que lo juzgan por corrupción en Milán, montado, según él, por el mismo juez que persiguió al socialista Bettino Craxi, hizo que muriera un dirigente de Eni y que ahora sueña con su renuncia.
"En contra de mí tengo a la izquierda, a la gente de centro, a los grandes diarios y a los jueces", dijo Berlusconi.
"¡Pónganse en la lista: la mitad deben ser mujeres, pero eso sí todos deben ser jóvenes, porque en mi partido, un solo viejo es suficiente, yo!", clamó.
Berlusconi suele generar escándalos, inclusive de carácter internacional, con sus salidas inoportunas, chistes y ocurrencias "de mal gusto", a menudo con fórmulas denigratorias.
"Con esas burlas contribuye sólo a alimentar un clima de tensión que afecta al país y muestra que se desentiende de los problemas reales, como la emergencia que azota a todo el sistema judicial", protestó en un comunicado la Asociación Nacional de Magistrados.
"Es paradójico que una de las mayores autoridades del Estado quiera desacreditar y desautorizar a una institución que tiene como tarea combatir la criminalidad", escribieron los jueces.
Para el presidente de la comunidad judía de Venecia, Amos Luzzatto, la broma sobre los judíos sirve a propagar "los peores estereotipos antisemitas", comentó.
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