
Pese a que se había mencionado que no era adicta, la actriz Lindsay Lohan tuvo que admitir sus problemas con ciertas sustancias.
"Hola, soy Lindsay. Soy alcohólica y adicta", fue la frase que la joven de 24 años mencionó en el Centro Betty Ford, donde se encuentra en rehabilitación.
Según la página entertainmentwise.com, Lohan no pudo ocultar más sus adicciones y fue forzada a admitirlas públicamente.
Todos los días tiene que decir esa frase como parte del tratamiento al que se somete. Se trata de la quinta vez que acude a rehabilitación.
El próximo 22 de octubre tiene que presentarse en la corte por el caso que se le sigue por manejar alcoholizada y luego violar los términos de su libertad condicional.
Fuente: Eluniversal