
Mafalda y su creador, el caricaturista Quino. Foto: AFP
Cumplió 45 años y ni una arruga. Mejor aún, Mafalda luce más fresca y simpática que nunca, sentada en un banco de Buenos Aires con su delicado vestido verde.
Mafalda, la heroína de la historieta más leída de América Latina, traducida a más de 20 idiomas, se materializó en el histórico barrio de San Telmo de la capital argentina, con la inauguración de su escultura, a pocos metros de la casa donde fue dibujada por primera vez.
La ocasión, inscrita en las celebraciones del bicentenario del nacimiento de Argentina, sirvió para homenajear al caricaturista Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino, quien se mostró muy emocionado al abrazar a su célebre criatura. Incluso llegó a tener un sentimiento paternal al declarar: "Me impresiona dejarla allí, solita".
La estatua de 80 centímetros es obra de Pablo Irrgang, y está hecha de resina de epoxi y fibra de vidrio, materiales muy resistentes y apropiados para una obra instalada en la vía pública.
Mafalda fue creada originalmente como un personaje que se utilizaría con fines publicitarios. La campaña propagandística nunca llegó a realizarse, pero Mafalda comenzó a aparecer primero en la revista "Leoplán", y después en el semanario "Siete Días".
Mafalda es una niña que se pregunta muchas cosas, con un desarrollo espíritu crítico acerca del mundo de los adultos, los asuntos políticos, la represión, la libertad y las guerras. Sus observaciones son agudas, pero sin dejar de lado la ternura y la inocencia, al igual que sus amigos, igualmente famosos, quienes ofrecen una rica gama de personalidades: Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito y Libertad.
Los argentinos aman a Mafalda porque sus historias son percibidas como muy "argentinas", al tiempo que interpela al lector sobre grandes interrogantes universales.
La estatua de Mafalda es también parte de un proyecto que busca aumentar el turismo hacia la zona de San Telmo.
Fuente: Radio Francia Internacional