
El debate en la Cámara Alta de esta reforma, que prevé aumentar de 60 a 62 años la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 años la edad para cobrar una pensión completa, comenzaba a las 16H30 locales (14H30 GMT) con una intervención del ministro de Trabajo, Eric Woerth, involucrado en un escándalo político-fiscal en torno a la heredera del grupo L'Oreal.
El texto del proyecto, aprobado el 15 de septiembre por los diputados de la mayoría gobernante de la Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha), llega al Senado tres días después de que unos tres millones de personas -según los sindicatos y menos de un millón según el ministerio del Interior- salieran a las calles por tercera vez en un mes para rechazar la reforma.
"Da la impresión de que el gobierno está tensando (la situación). Será responsable" de lo que ocurra, advirtió la primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, antes de reunirse con el bloque de senadores del PS.
Tras pedir una vez más al Gobierno que "vuelva su reforma a cero", la dirigente socialista, cuyo partido prometió volver a los 60 años de edad mínima legal para acceder a la jubilación si gana en la presidencial de 2012, dijo que el PS está dispuesto a sentarse a una mesa de diálogo que incluya a las organizaciones sindicales para sacar adelante "otra reforma".
El Ejecutivo afirma que el aumento de la esperanza de vida y un déficit del sistema de pensiones que la crisis triplicó en 2010 a 32.000 millones de euros justifican esta reforma, la más importante de la actual presidencia.
"El Gobierno hace frente a sus responsabilidades", sostuvo Woerth durante una reunión con los senadores de la UMP, a quienes dijo que el Gobierno hará "evolucionar" el texto.
Los senadores de la UMP, que necesitan los votos centristas para obtener la mayoría, podrían introducir algunos "ajustes" sobre la jubilación de los discapacitados, de los desocupados de más de 50 años y de las mujeres que interrumpieron sus carreras para criar a sus hijos, pero no modificarán los aumentos de edad.
Mientras el debate promete ser agitado en el Senado, donde la oposición presentó cerca de un millar de enmiendas al proyecto de reforma que debería ser aprobado a fines de octubre, los sindicatos confirmaron la nueva jornada de manifestaciones y huelgas previstas para el martes 12 de octubre y aseguraron que "la movilización se amplifica".
"En algunos sectores, los trabajadores están dispuestos a llevar adelante huelgas de más de 24 horas", advirtió el secretario general de la CGT, principal sindicato francés, Bernard Thibault.
Tal es el caso de la seccional RATP -empresa pública que nuclea a los trabajadores de subterráneos y autobuses parisinos- de la CGT, que convocaron a una huelga indefinida a partir del 12 de octubre.
Los trabajadores ferroviarios de tres sindicatos minoritarios convocaron a una huelga similar.
"La creciente exasperación en este país, no es sana", advirtió el martes Martine Aubry que pidió al ejecutivo que "deje de hacer oídos sordos".
El diario francés Le Figaro (derecha) afirma el lunes que la oposición quiere repetir el escenario del CPE, primer contrato laboral para jóvenes que en 2006 el gobierno de derecha sacó adelante en el Parlamento pero finalmente tuvo que retirar debido a la presión de la calle.
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