
El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento del 4,3% en 2011, dos décimas menos de lo esperado hasta ahora y bastante menos del 4,8% que pronostica para este año. La salida de la Gran Recesión muestra dos velocidades: los países emergentes suben, las economías avanzadas pierden fuelle. Espectacular evolución de América Latina.
Si los documentos del Fondo Monetario Internacional (FMI) se escribieran a mano, los renglones del Informe de Perspectivas Económicas semestral, que ha hecho público hoy, se verían torcidos y con la letra temblorosa. El organismo que dirige Dominique Strauss-Kahn ha rebajado sus previsiones de crecimiento para la economía mundial en 2011, estableciéndolas en el 4,3%, dos décimas menos de lo que esperaba hasta ahora y con una desaceleración significativa respecto al crecimiento proyectado para este año, que lo fija en el 4,8%. Además, todo el documento está lleno de referencias a miedos y riesgos que pueden devolver a la economía al pozo de lo que se ha bautizado como la Gran Recesión. "El impulso de la recuperación mundial parece ir debilitándose", alerta el informe.
Si la marcha económica fuera un tren y la crisis un tramo de vía cuesta arriba, sin duda habría una vigorosa locomotora que aprieta todas sus tuercas para escapar de esa empinada pendiente y un pesado vagón de cola que le impide avanzar con la velocidad que desea. Paradójicamente la locomotora serían los países emergentes y el vagón occidente. De este modo, las economías avanzadas crecerán un perezoso 2,7% este año y un 2,2% el que viene (una y dos décimas menos de lo previsto en julio por el FMI), y los países emergentes crecerán un 7,1% en 2010 –mejorando sus perspectivas- y lo mismo que se preveía para 2011 en el último informe del organismo: un 6,4%...
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