No se trata de generar pavor en la gente, para nada, simplemente lo que intento es que la gente tome conciencia en torno a los peligros que trae consigo su mal uso.
Les cuento que hace algunas semanas colaboré con una de las típicas polladas pro fondos que se llevan a cabo en Lima. Por alguna razón, no pude ir, me enviaron muy cordialmente mi porción de pollo bien frito en un recipiente de tecnopor.
Se hizo justo lo que no hay que hacer con el tecnopor: ¡No hay que poner comida caliente en ellos! Si lo han hecho, no lo vuelvan a hacer, a mí se me quitó el hambre, como se pueden imaginar muy a pesar no disfruté de la deliciosa ración que llegó a mi casa. `
¡Que pena!, pero mi salud está primero... la salud de todos nosotros.