
En el acto inaugural de la feria, la presidenta argentina quiso rehabilitar la noción del intelectual que toma partido y rindió homenaje a escritores desaparecidos.
“Yo nunca seré neutral”, advirtió de entrada la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner en su discurso inaugural de la Feria del Libro de Fráncfort. La mandataria hacía así suya la noción de “escritor comprometido”, defendida minutos antes desde el mismo púlpito por la escritora Griselda Gambaro, quien recordó los asesinatos de narradores como Haroldo Conti, Rodolfo Walsh o Héctor Oesterheld a manos de la última dictadura militar. Para recalcar esta manera de entender la literatura de su país, la jefa de Estado argentina empezó su alocución con un emotivo homenaje a Elsa Oesterheld, viuda del autor de “El Eternauta”, presente en la sala.
A diferencia del Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, y otras autoridades alemanas que leyeron un discurso milimétricamente preparado centrado en la necesidad de ajustar la legislación de la propiedad intelectual a la era digital y se extendieron en lugares comunes sobre la Argentina, Kirchner improvisó una lectura muy política del papel que según ella debe desempeñar el escritor en la sociedad, y ejemplificó hablando de sus gustos literarios, que encuentran en el Cortázar del cuento “Autopista del Sur” uno de sus escritores favoritos...
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