
Latas como esta es la que patea Juan, ahora desempleado
Llegué a su oficina, una modesta oficina situada en popular distrito de Breña. Toqué el timbre, una vez, dos veces, hasta 10, al final su secretaria abrió la puerta, miro primero por una rendija, luego me dijo "espero, voy a ver si está".
Cinco minutos, diez, veinte, media hora, al final, toque de nuevo, salió ya no ella, sino mi mismo amigo, que medio sorprendido me dijo que estaba apurado y que vuelva mañana... o mejor "pasado mañana" y si no era molestia la próxima semana.
"Ya hermano, no quiero quitarte más tu valioso tiempo, yo se que tienes una agenda recargada ahora que eres funcionario de gobierno", me cuenta que dijo preguntándose qué hacía a esas su amigo funcionario fuera de su oficina.
"No te preocupes cholo, tú sabes que te conozco desde hace muchos años, desde la época de la universidad Garcilaso. Tu eres el de economía ¿no?, claro que te recuerdo, pero tú sabes, ahora con esto de la austeridad ni los núcleos ejecutores se salvan", me dijo ya bien sentado junto a su chofer en el auto que lo conduciría a su despacho de alto funcionario del gobierno de turno.
"Pepe, Pepe, Peeeepe", dice mi amigo que gritaba viendo que el auto se ponía en marcha; pero Pepe ya no lo escuchaba, una llamada a su celular lo tenía ocupado. Pepe solo atinó a hacer un ademán de adiós, no sin dejar de decirle "no te olvides compañero mío de llamarme".
"Ya Pepe, me cuenta, que le dijo... pensando "desde mañana lo llamaré". "Carajo hermano, me dijo mi buen amigo, han pasado dos meses y Pepe me tiene en la mecedora, su secretaria dice que ya estoy en agenda, pero no se en qué día de qué mes y de qué año, no vaya a ser que Pepe deje de ser funcionario y no me ayude".
Ay amigo le dije, tu historia me parece haberla escuchado en otra parte, por no decirte otra cosa. No pierdas el tiempo, te digo desde aquí, Pepe quizás no sea ya el hombre que conociste, pueda ser que haya cambiado, entiende eso, las cosas son así de claras y duras... Juan, no te puedo engañar, no tengo derecho. Voltea la página y tira para adelante...
Tu amigo:
Ricardo