
El 26 de enero de1983 fueron asesinados 8 periodistas en el poblado de Uchuraccay, en Ayacucho, departamento controlado por fuerzas militares, policiales, y comandos especiales llamados "Sinchis", especialistas en guerra de baja intensidad (Guerra sucia al estilo del Grupo Colina). El motivo que los llevó a esos lares a estos valerosos periodistas fueron las cientos de denuncias sobre crímenes de lesa humanidad, asesinatos extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, violaciones, y masacres a campesinos, incluyendo mujeres y niños entre 1 a 2 años. En respuesta a este execrable hecho hubo una protesta latinoamericana y mundial que exigían aclarar y señalar a los autores materiales pues la versión oficial del comando conjunto dejaba muchas dudas. El presidente Fernando Belaúnde nombró una Comisión Investigadora la cual fue presidida por Mario Vargas Llosa, quien no dudó en aceptar la versión oficial, asegurando que fueron ejecutados por los comuneros quienes los habían confundido con terroristas porque "portaban una bandera roja”. Lo que ocultó y calló miserablemente Vargas Llosa en su Informe, entre otros hechos fue que en las fotografías tomadas por una de las víctimas, Willy Retto, encontradas tres meses después de la masacre, se les ve a los periodistas compartiendo amistosamente con los comuneros, en varias de las localidades de Uchuraccay, tirando así por tierra la versión oficial. El escritor tampoco tuvo escrúpulos al comercializar su Informe, vendiéndolo a la prensa norteamericana y europea, faltando el respecto a los familiares de las víctimas, dando a entender que le interesó buscar la verdad sino una oportunidad lucrativa y alimento para su soberbia. Felizmente todavía hay peruanos honestos, y en noviembre del 84, el juez Ventura Huyhua desmintió a Vargas Llosa, encarcelándolo en Ayacucho, donde gritó cobardemente que había sido vejado, tal como lo sucedido hace un año en el aeropuerto de Caracas cuando lo detuvieron una hora por entrometerse en asuntos internos de Venezuela.El premio Nobel Vargas Llosa tiene un concepto de "democracia" que puede variar y adaptarse a las circunstancias, pues puede escribir con maestría sobre el celuloide que los golpes de estado son antidemocráticos, que los militares romper el estado de derecho y pisotean el voto popular, pero cuando el país que no es del agrado de los EE.UU, entonces el premio nobel cambia su concept de "democracia" y escribe en prestigiosos medios que "Éste fue un procedimiento legítimo, en defensa de la democracia que la acción militar frenó y desnaturalizó,....", refiriéndose al golpe de estado en Honduras donde fue derrocado su legítimo presidente Manuel Zelaya, en junio del 2009. ¿Sería tan ingenuo un escritor, no saber quiénes eran los golpistas? Todos ellos fueron alumnos de la tristemente célebre Escuela de las Américas, institución donde se enseñan técnicas de tortura, sabotaje, homicidio, desestabilización de gobiernos y guerra psicológica. ¿No lo sabía? Qué podemos esperar de Vargas Llosa que mañana dice A y pasado B, que los golpes de estado son antidemocráticos, pero mañana cambia de parecer y dice que los golpes de estado son procedimientos legítimos.Para terminar, para aquellos que justificaron el golpe en Honduras, su presidente Manuel Zelaya sólo quiso incluir en el voto de las elecciones próximas una consulta, no para su reelección, pues no la pretendía por ser inconstitucional y porque esas elecciones se realizarían estando aun él ejerciendo el cargo. Pero esto tampoco tuvo en cuenta el escritor nobel.Zapatero a tu zapato. Vargas Llosa es un renombrado escritor, nadie lo discute, tiene bien merecido el premio como escritor como muchos otros escritores, pero como persona humana no deja de ser un simple "think tank" al servicio de los poderes de facto, ocultos, que manejan la política internacional, un think tank necesario para realizar los planes neocoloniales, como es la invasión a Venezuela y el apoderamiento de sus reservas petroleras, la implantación de los nefastos TLC, y la condena a consumir alimentos y fármacos transgénicos, es decir a convertirnos en esclavos.