
Durante la presentación del libro de Russell Brand en Liverpool, una megafan del autor no se conformó con que le firmara el libro y le pidió un beso, pero no un beso cualquiera, sino un beso en los labios.
A pesar de repetir por activa y por pasiva que después de conocer a Katy había dejado atrás su vida ligera y casquivana, no pudo reprimir al cazador que lleva dentro y sin duda alguna accedió a la petición de la fan, que desde entonces juró que jamás volvería a lavarse los labios.
Está claro que este momento va a significar un antes y un después en los planes de boda de la pareja. Conociendo el carácter rebelde de Katy no podría entender que le restara la importancia que este incidente merece. Porque se empieza besando a una fan en una presentación y se acaba como un Mickey Rourke cualquiera.
Así pués espero que Katy ponga cartas en el asunto. Sé que es doloroso tener que anular las invitaciones, la iglesia y el restaurante, pero peor sería despertarse un día al lado de Russell y comprobar que además de él les acompañan tres mujeres más.
Amigos, fans de Katy Perry, vayan preparando sus mejores galas porque en breve volverá a buscar marido y hemos de estar preparados para el día de la elección.
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