
Ha conseguido lo que aún no han hecho celebrities del tirón mediático de Madonna y Victoria Beckham. Todos los diseñadores, independientemente de su estilo, se mueren por vestirla. Seguramente no les queda más opción, a pesar de que la recibieron con un absoluto desdén, cuando no desprecio. Stefani Joanne Angelina Germanotta (Nueva York, 1986) no se distingue precisamente por su elegancia, pero es a día de hoy la mejor percha.
Desprecio inicial
Hedi Slimane, el creador que inventó el nuevo hombre del siglo XXI, se encargó de la fotografía y estilismo de su álbum 'The Fame Monster' y el dúo holandés Viktor & Rolfla encadenó con una original pieza en su videoclip 'Telephone'. Lady Gaga es una engrasada máquina de hacer dinero. Es un icono que traspasa el ámbito musical. Recuperó el mítico corsé metálico que Thierry Mugler lanzó en 1992 para el single 'Paparazzi' y Jean Paul Gaultier, poco amigo de trapichear con famosas, le prestó varios modelos de alta costura para asistir a la entrega de premios VMA.
Marc Jacobs, Tom Ford, Karl Lagerfeld, Martin Margiela, Dolce&Gabbana y los sobrios Hermès, Calvin Klein e YSL tampoco se han quedado de brazos cruzados . Pero nadie como Giorgio Armani, que customizó dos modelos de su exclusiva línea Privé para luego diseñarle parte del vestuario de la gira 'The Monster Ball Tour', ejemplifica la sumisión del sanctasanctórum del diseño hacia esta artista. Todos los grandes han acabado gagás y a los pies de esta lady. Dicho todo lo cual, qué grande es ese hit llamado 'Bad Romance', tema con el que Alexander McQueen cerró su último desfile en vida. Así se las gasta ella, tan divina de la muerte. Fuente: Ideal.es