
El gobierno, controlado por la derecha, aprobó una enmienda legislativa que obliga a los candidatos a la ciudadanía -de cualquier religión- a jurar fidelidad al "Estado judío y democrático de Israel". Ahora debe pasar por el Parlamento para convertirse en ley. Acusaciones de racismo de la minoría árabe.
"Todos aquellos que quieren convertirse en ciudadanos israelíes naturalizados deberán declarar que serán ciudadanos leales al Estado de Israel como Estado judío y democrático", expuso a los ministros reunidos en sesión semanal, y antes del voto, el primer ministro Benjamin Netanyahu. "El Estado de Israel es el Estado-nación del pueblo judío, al mismo tiempo que un Estado democrático en el que todos los ciudadanos judíos y no judíos, benefician de derechos totalmente iguales", agregó.
Finalmente, y según un comunicado posterior, 22 ministros aprobaron este enmienda, ocho votaron contra, entre ellos los cinco ministros laboristas. Este proyecto de ley debe aún ser objeto de tres lecturas por la Knesset (Parlamento), donde el gobierno de Netanyahu cuenta con una mayoría aplastante, para convertirse en ley.
Este proyecto de enmienda de la ley de 1952 sobre la ciudadanía provoca vivas críticas en la minoría árabe de Israel (20% de la población) que la considera como "racista", sobre todo porque apunta a los palestinos que se instalan en Israel después de haberse casado con árabes israelíes...
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