
"El director de una minera de cuyo nombre no debo acordarme me dijo en Lima que en las próximas elecciones los empresarios necesitan un presidente que deje la economía como está. Acto seguido se puso a pensar quién podría sentarse en la silla y quién no".(Francisco Durand. "De regreso a los tiempos de la oligarquía" - La República 15.11.2009)La derrota del PPC-UN en las recientes elecciones municipales para Lima es un fracaso político más de Alan García. Tachado su candidato Alex Kouri se vió obligado apoyar a Lourdes Flores Nano. Su aporte fue nimio, la militancia aprista dispersó caóticamente su voto; pues, el PAP atraviesa por una de sus peores crisis internas. Muchos apristas, entre ellos el líder histórico Armando Villanueva y el defenestrado candidato Carlos Roca, expresaron públicamente su adhesión a la candidatura de Susana Villarán.Alan García -que sueña con convertirse en el líder de la derecha peruana y hacerse nuevamente del gobierno el 2016- ha cometido sucesivos y gruesos errores políticos que lo alejan cada vez más de su objetivo personal. Peor aun, sin partido cohesionado, Alan García ha perdido capacidad de maniobra política y no puede asegurar el cumplimiento de la promesa que el año pasado le hiciera a la oligarquía financiera :"En el Perú, el presidente tiene un poder: no puede hacer presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere. Yo lo heãÂÂdemostrado."ãÂÂ(Annual Meeting of Latin American Chief Executives- 2009 ).En la derecha, entonces, la situación es crítica. No existe un liderazgo que la unifique y eso explica el abanico de candidaturas que exhibe: Keiko Fujimori, Castañeda Lossio, Alejandro Toledo, el candidato del PPC (¿Lourdes?), Javier Velásquez Quesquén, Kucinsky, el candidato de los evangélicos Lay, amén de otras que pronto aparecerán .Y ese es un hecho que preocupa a los dueños del Perú, es decir, a los grandes ricos, a los propietarios de los bancos, el petróleo y las minas; a las 20 familias y 40 corporaciones que tienen en sus manos el destino de más de 22 millones de peruanos. Serán ellos los que en última instancia tomarán en sus manos la solución y obligarán a sus instrumentos políticos (partidos) a unificarse; pues, no están dispuestos a riesgos de alta tensión visto lo sucedido en la recientes elecciones municipales en Lima, donde el sentimiento unitario y la voluntad de cambio de importantes sectores de la ciudadanía ha hecho posible la derrota de la derecha .Por el contrario, en el campo de las fuerzas que están contra la corrupción, contra el entreguismo y por el cambio de las condiciones de desigualdad existentes el liderazgo está focalizado: Ollanta Humala no es el candidato de un partido, él ha trascendido esos estrechos linderos, es el candidato de la más amplia unidad del pueblo peruano y por ello podemos asegurar que le llevamos terreno ganado a la derecha. No olvidemos que -a pesar de la endemoniada campaña del terrorismo mediático- en la primera vuelta del 2006 Ollanta alcanzó el 31% (3'758,258 votos) y en la segunda, llegó al 47% (6'269,636 votos).Como he escrito en un artículo reciente, en las condiciones ventajosas en que nos encontramos debemos "alentar fórmulas que unan y no que dividan. El sentimiento unitario, junto al anhelo de cambio, es un factor subjetivo importantísimo para lograr la victoria. Lo fue para el triunfo de Alfonso Barrantes en 1983, lo es hoy para el de Susana Villarán y lo será para la victoria electoral del 2011".