
ALLENDE, UP Y FINANZAS
La canonización de Allende impide visualizar los yerros de su gobierno. Su fracaso se atribuye integramente a la sórdida estrategia de la derecha y a las maniobras de Washington. Es cierto, imposible negarlo. No obstante hay errores propios que, de un modo u otro, distancian al régimen de la población. Uno de ellos -por cierto no el único, pero importante- es el financiero. Hacía decenios las Facultades de Economía y de Derecho venían enseñando que la inflación -"sanamente controlada", agregaban algunos cautelosos catedráticos- era una especie de “óptimo lubricante” de la máquina económica. Se comentaba -no sin sorna- que las emisiones inorgánicas en el pasado remoto se juzgaban "el estiércol del demonio". En consecuencia, con la teoría que "poco veneno no mata" y además oxigena, comienza Chile a padecer inflación. El fenómeno, durante medio siglo, es parte del paisaje así como la Cordillera de los Andes. Periódicas huelgas se complementaban con elevación de salarios y estos se solventaban con papel moneda. Era un juego equivalente, en el escenario del Parlamento, del vaivén de mayorías y minorías. Con Allende esa metódica financiera se acentúa. La gestión del ministro Pedro Vuskovic -exfuncionario de CEPAL- no sólo levanta la compuerta, sino la arranca de cuajo. La Casa de Moneda trabaja las 24 horas y la estampida de precios se compensa con alzas siderales de remuneraciones. Al comienzo hay prosperidad increíble... diversos sectores se tornan operativos a plenitud y se activa el comercio. Aumenta el poder adquisitivo. De pronto ya a mediados del 72 la economía se atora. El dinero comienza a sobrar y el mercado se desabastece. La incertidumbre del porvenir inmediato convierte en acaparadores no sólo a la clase pudiente, sino a todos los chilenos. Aparecen las colas y se anuncia la Libreta de Racionamiento. El espiral inflacionario toca techo y al perder importancia el circulante se retrocede al trueque. Ya no era el papel moneda "el lubricante de la economía", sino "el estiércol del demonio". Emporios y ferreterías, farmacias y carnicerías exhiben el letrero "no hay". La economía se paraliza y surge el mercado negro. El descontento es generalizado y las FFAA sólo esperan la luz verde del Pentágono. Prof. Pedro Godoy P.Centro de Estudios Chilenos CEDECHwww.premionacionaldeeducacion.blospot.com