
Desde que el Hombre pobló este planeta y hasta hace algo más de medio siglo, los hijos acataban rigurosamente el cuarto mandamiento, no sólo como un dictamen de Dios sino como si se tratara del Reglamento de la Federación de Fútbol, de modo que nadie ponía en duda el respeto debido a su Padre.Imperaban por entonces las más estrictas normas de una rígida educación: nadie se sentaba a la mesa antes que el Padre, nadie hablaba sin permiso del Padre, nadie se levantaba hasta después que lo hiciera el Padre, y nadie repetía un bocado sin la venia del Padre, porque el Padre solía dar buena cuenta de todas las viandas. ¡¡ Por algo era el Padre ... !!La madre podía constituir el eje sentimental de la casa, pero sin duda el Padre era la autoridad suprema. Cuando el Padre miraba fijamente a los hijos, estos guardaban el más absoluto silencio. Y si el Padre le decía a su hija ...ese tipo no me gusta... , pues ella de inmediato rompía con el novio, volvía a vestir ropa larga y oscura, o terminaba metiéndose de monja. A una orden suya, los hijos varones cortaban leña, cultivaban los campos, cargaban toda clase de bultos y hasta se enrolaban para la guerra.- Padre, ¿ considera usted que yo podría arriar las mulas y hacerme cargo del arado ? ¡¡ Así de grandioso era el Padre !!Pero por desgracia todo empezó a cambiar hará unas siete décadas, cuando el Padre dejó de ser el Padre y se convirtió en el Papá. El nuevo sustantivo fue ya una derrota en sí mismo .... !!Padre es palabra sólida, fuerte, granítica, imponente, pero Papá suena más bien como apelativo para un osito de felpa o un perrito faldero. Luce como un atentado a la autoridad, con implícita carga de excesiva confianza.Además -segunda derrota- Papá genera una invitación al más infame tuteo. Con el uso de Papá, el hijo se sintió autorizado para abrir la boca y protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el Padre era el Padre.- Pero Papá, me parece estúpido que no me prestes tu carro ... !!A diferencia del Padre, el Papá aprendió a ser persona tolerante. Permitía que el hijo fumara en su presencia, en vez de arrancarle de una sola bofetada el cigarrillo y media jeta, como hubiera hecho el Padre en circunstancias parecidas. Los hijos comenzaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y chupetas, mientras papá y mamá -encerrados en su dormitorio y absolutamente desvelados- comentaban:- Bueno, será mejor que se alegren tomándose unos traguitos aquí en la casa y no en sabe Dios dónde.El Papá marcó un importante acercamiento generacional; algo que para el Padre hubiera sido muy poco concebible.Desde entonces, los hijos empezaron a reunirse e ingerir alimentos en la Sala y hasta en los dormitorios, lejos de los viejos, oyendo música o mirando televisión por su lado, mientras papá y mamá aguardaban solos en la mesa. También pasaron a utilizar el teléfono sin autorización, a tomar los billetes de la cartera de Papá, a usar sus perfumes y a ponerse sus mejores camisas y corbatas. La hija hizo suyo el concepto de salir de casa sin pedir permiso, a reunirse con sus pretendientes sin chaperón y hasta a llevarlo a la casa, exigiendo al Papá que no le ponga mala cara y que en vez de llamarlo señor Gonzáles, como hubiera hecho el Padre, sea más amable y lo llame simplemente Tito.Papá creyó seguir siendo la autoridad de la casa, pero en honor a la verdad era una autoridad bastante maltrecha. Nada podía compararse con la primigenia figura del Padre. El Papá había acortado distancias, comportándose como un tipo tratable, bonachón, a quien podía acudirse en busca de un consejo, de un cigarro y hasta de plata prestada, gran parte de las veces sin posibilidad alguna de recuperarla.¡¡ Y entonces, para colmo de males, tuvo que venir Papi ..... !!Papi es un invento más reciente, de los últimos 30 a 35 años. Descendiente menguado y raquítico de Padre y de Papá. Claro que a este último, ya ni siquiera le consultan o le solicitan, únicamente le notifican.- Papi, me llevo el carro, ah, tomé de tu bolsillo unos billetes para el combustible ... !!A Papi lo mueven de un lado a otro. Le ordenan que se vaya al cine con Mami cuando los chicos van a tener una fiesta, ah, y que al volver no los interrumpan, o sea, que entren en silencio por la puerta de atrás y vayan de frente a su dormitorio.Papi tiene prohibido preguntar a la nena ¿ quién es ese tipo despeinado y con pantalones rotos de vaquero, que está desayunando en la cocina, llevando una guitarra al hombro ?.Papi todo le quitan: la tarjeta de crédito, su ropa, el turno para ducharse, la rasuradora eléctrica, los lapiceros, el ncendedor, las llaves, los cigarrillos y hasta el diario de la mañana.Claro que a Papi lo tutean, pero siempre en plan de regaño:- Ta', que otra vez te pones pesado, ¿no Papi?- ¡ Papi, no me vuelvas a llamar chiquita delante de Jonathan !Aquel severo respeto que inspiraba Padre, con Papá se transformó en confianza, pero con Papi se ha vuelto un franco y descarado abuso.Ignoro qué seguirá despues de Papi, supongo que tal vez la esclavitud, el ostracismo o el destierro. Yen cualquier caso, no puedo negar que estoy aterrado, porque después de haber sido nieto de Padre, hijo de Papá y Papi de hijos ... ¡¡¡Ahora mis nietos han comenzado a llamarme Papapa...!!!