En una rueda de prensa celebrada en la localidad napolitana de Acerra tras mantener una nueva reunión sobre el asunto, el jefe del Ejecutivo se mostró "confiado" en que los alcaldes de los municipios que protestaron por la apertura del nuevo basurero acepten su plan para la zona.
"Nápoles quedará limpia en tres días", dijo, en una comparecencia televisada en directo, Berlusconi, quien ya el pasado 22 de octubre aseguró que todo el problema se resolvería en diez días.
"Habíamos dicho que en diez días el fenómeno quedaría resuelto. Estamos ya muy adelantados, el asunto se ha resuelto al 90 por ciento y el olor que llega de Cava Sari (el actual vertedero) está sólo al 10 por ciento respecto al de hace unos días", agregó.
En las últimas semanas, los vecinos de las localidades del entorno del Parque Nacional del Vesubio, situado frente a la costa de Nápoles, habían salido a las calles para protestar contra el olor que provenía del actual vertedero y contra la apertura de uno nuevo en la zona, que se convertiría en el mayor de Europa.
Los vecinos impidieron el trabajo normal de los empleados de la recogida de basuras, lo que, a su vez, motivó que en las calles de la provincia sureña se acumularan más de 2.000 toneladas de residuos, repitiéndose así las imágenes que dejó la anterior crisis en 2008.
El primer ministro se reunió este jueves en la sede de la incineradora de basuras de Acerra, entre otros, con el jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso, el enviado del Gobierno para solucionar el problema en la zona y quien ya el pasado fin de semana planteó a los alcaldes de la zona las propuestas del Ejecutivo.
"La apertura del segundo vertedero ha quedado suspendida. La formulación exacta tal como está en el documento que propondremos, de nuevo, a los alcaldes en diez días es que queda suspendida por tiempo indeterminado", afirmó Berlusconi, quien apostó por la construcción de una cuarta incineradora de basuras.
El plan del Gobierno italiano prevé además la suspensión temporal de la descarga de basuras en el actual vertedero de la localidad de Terzigno para permitir que se lleven a cabo controles sanitarios y medioambientales, que, según Berlusconi, están dando "buenísimos resultados".
El actual vertedero "será destinado de aquí en adelante sólo a los municipios del área del Vesubio, es decir, a los alrededor de 700.000 habitantes de las 18 localidades de la zona", comentó el primer ministro, quien dijo que la crisis se podría haber evitado si se hubiera aplicado de verdad la recogida diferenciada de residuos.
El Gobierno italiano confía en llegar a un acuerdo con los alcaldes de la zona, pero éstos rechazaron las propuestas del Ejecutivo el pasado domingo recogiendo las exigencias de sus vecinos, quienes piden "mayores garantías".
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