
Dalnerechensk, Rusia. La estación de Dalnerechensk, por donde transita buena parte de la madera que China importa.Foto: Anatoly
En el Extremo Este ruso la pregunta no es si China dominará el mundo, sino cuánto tardará en hacerlo. En esta región olvidada por Moscú, pese a ser uno de los mayores depósitos de reservas de materias primas del mundo, China es un actor irremplazable. Un reportaje de Heriberto Araújo y Juan Pablo Cardenal, desde Dalnerechensk (Rusia Oriental).
Cazador simpático y hablador, Nikolai Salyuk ofrece asiento y zumo de frutos del bosque casero en el jardín trasero de su casa donde, cada primavera, improvisa un pequeño huerto que arroja toda una explosión de vida tras los rigores del inhóspito invierno siberiano. Estamos en Roschino, una pequeña localidad de calles polvorientas sin asfaltar y sencillas casas de madera con antena parabólica situada a un centenar de kilómetros de Dalnerechensk, en dirección al corazón de los bosques siberianos en el lejano oeste de Rusia. Nikolai, geólogo por el Instituto de Geología de Moscú y residente y activista en la zona desde 1975, explica de forma clara y directa que, como consecuencia de las talas indiscriminadas que llevan décadas destruyendo la biodiversidad en la región, una de las mayores reservas ecológicas del planeta es también una de las más amenazadas. El tigre siberiano, el más emblemático de cuantos depredadores viven en ese hábitat, escenifica el drama medioambiental de Siberia. Según Nikolai, el felino tiene las horas contadas...
Leer y escuchar más en rfi