Banner Tuvivienda
Lunes 06 de abril 2026   |   Contáctenos
Viernes 18 de septiembre 2009

Homenaje de Ayacucho Sur al 79 aniversario de fundación del PAP

Los invito a leer el escrito del compañero Italo Villaverde Huaita
Viernes 18 de septiembre 2009
Homenaje de Ayacucho Sur al 79 aniversario de fundación del PAP

ESTRELLA DEL SURItalo Villaverde HuaitaHomenaje de Ayacucho Sur79 - Aniversario / P.A.P

El descontento popular con el civilismo era notorio, el Partido Aprista era su contradicción, aparecía enfrentando sus formas de explotación y su falsa ciencia extranjerizante, españolizada y antiindígena, y frente a ello propuso un programa social y un movimiento popular, integracionista, antiimperialista, mestizo, democrático y revolucionario, que buscó «crear riqueza para quien no la tiene» muchos peruanos no entendieron su mensaje, pero sectores principalmente obreros y populares lo acogerán como obra redentora.El partido nació también en una aguda crisis económica y social, en una época de desocupación obrera, de agravamiento en las condiciones de salud, alimentación y vivienda, años en que las masas irrumpen en la escena nacional y sus descontentos se exteriorizan en permanentes huelgas y tomas de ciudades.Es en ese contexto histórico que Víctor Raúl Haya de la Torre desde el destierro impuesto por Leguía (1923-1931) traza las vigas maestras para la fundación de lo que se convertirá en algo más que un partido, da vida a una iglesia política cuya religión es la libertad y la revolución social no socialista que los pueblos necesitan, consolida una organización irreverente que recoge las demandas de las clases menos favorecidas, ofreciéndoles una fe, un credo, una esperanza de nueva luz que será frustrada por las dictaduras militares que mantuvieron al PAP durante once años en lo que se denominó «La Gran Clandestinidad» (1934-1945), ofrece un partido de vanguardia al servicio del pueblo y una jefatura que personificará el más alto ejemplo de entrega por los ideales y la causa.El Partido Aprista emerge con una ideología propia basada en los principios doctrinarios y políticos de izquierda democrática enunciados por el Apra, dando muestras claras de autonomía y realismo. Desde 1927 había marcado una línea divergente con el comunismo criollo y sus satélites moscovitas de la Tercera Internacional en el Congreso Antiimperialista de Bruselas, «descubre la realidad tal cual ella es, no la inventa», levanta las banderas de la integración continental como arma de lucha contra la garra imperialista, busca la unión de la clases explotadas en un Frente Único Pluriclasista a lo Kuomintang en el que se incluye a las clases medias, difunde la necesidad de reformas profundas en el agro y la educación, y propugna la democracia y la justicia social de Pan con Libertad. Se consolida como partido popular de masas y cuadros, crea su propio himno, lemas, cánticos de combate, aparece el culto al líder, la guardia dorada protegerá la vida de Haya de la Torre y las brigadas de disciplina interna se distinguirán por la intransigencia y los brazaletes rojos en los brazos. La política nacional requiere un nuevo impulso, una base que le permita recuperar la credibilidad y la aceptación popular, pues ante el desprestigio de la clase política tradicional, la ciudadanía ha generado una corriente de opinión desfavorable -casi generalizada- contra la mezquina labor y la falta de identificación de nuestros políticos con las mayorías populares. Comprender la miseria del pueblo es entender la necesidad de la renovación política, la misma que en la actualidad emerge decidida y firmemente, pues las caudalosas corrientes juveniles empiezan a tomar protagonismo y vemos que algunas “tristemente célebres” figuras de nuestra política nacional van quedando en el olvido. Esto es positivo en todo aspecto, pues es necesario que muchos representantes de la política peruana de un paso al costado, y no por una cuestión de edad, sino por su desinterés en sacar adelante al país.El PAP cuenta con una ideología y doctrina vigente ochenta años después de su creación visionaria, revolucionaria, realista e innovadora, la misma que lleva una profunda esencia autónoma y autóctona de verdadera izquierda democrática, prístina y victoriosa en el Perú, América Latina, y hoy en el pleno siglo de la globalización en todo el mundo. Lo fundamental de la doctrina aprista es la unidad de clases, la alianza del pueblo peruano en nuestro Frente Popular y Pluriclasista de ancha base, por ello, el aprismo ha sido, es, y será siempre, sinónimo de unión nacional. Intelectuales, Trabajadores Manuales, Obreros, Campesinos, y hoy, informales y excluidos por el mercado y el capitalismo salvaje, todos bajo el cielo del noble e inmaculado ideal supremo de “Pan con Libertad” y eliminación de toda clase de explotación y marginación social, propias de los nuevos sistemas económicos y políticos imperantes, tales como la globalización y el neoliberalismo. La Integración Latinoamericana es también la mayor prueba de la vigencia y luminosidad científica del pensamiento de Haya de la Torre, la unión de los pueblos de Indoamérica en defensa de las clases oprimidas y sometidas a la miseria por el yugo imperialista, tiene en la actualidad una validez irrefutable, pues hoy en día todas las naciones que conforman el continente sudamericano buscan integrarse y avanzar hacia el desarrollo. El aprismo enarboló desde inicios de la década del 30 y continúa enarbolando, las banderas invictas de la creación de un pueblo-continente que le devuelva la dignidad a los pueblos de América Latina. Haya de la Torre trazó las “vigas maestras” del movimiento popular y fue capaz de convertir el sueño libertario de Bolívar en un arma de lucha por la justicia social. La visionaria forma de analizar el fenómeno imperialista y plantear su solución, hace del preclaro e ilustre maestro Indoamericano “El Peregrino de la Unidad Continental”, y le da a la doctrina del aprismo: vigencia absoluta en el tiempo y total garantía de triunfo.A pesar de los latrocinios y sometimientos a brutales torturas y padecimientos inhumanos, ejecutados por las dictaduras de Leguía, Benavides, Prado, Sánchez Cerro y Odría, el espartano soldado anónimo del aprismo no claudicó nunca, ni pidió clemencia, y cuando el enemigo del pueblo los exterminaba cobardemente en sus paredones de la muerte o en sus calabozos de tortura, el militante del martirologio entonaba viril la “Marsellesa Aprista”, mientras el traidor, azotando con su látigo, bombardeando Trujillo, o dando el tiro de gracia, llenaba de gloria la historia del Partido del Pueblo, anunciando así, el paso a la eternidad y la victoria final. El aprismo tiene un gran mito que ha perdurado en el tiempo: el de la lucha constante y heroica de su pueblo por la “Gran Trasformación Social”. La derecha o las izquierdas de distintos “pelajes” en el Perú, no tienen un mito, ni una historia de sacrificio y entrega por el pueblo, por ello, devienen en incrédulas y escépticas, no poseen mística ni religiosidad. La derecha por ejemplo ha negado siempre la importancia de la política social, por ende niega el acercamiento al pueblo, el aprismo en cambio ratifica su vocación popular y afirma con fe vehemente: ¡El triunfo del pueblo peruano!, por tanto las izquierdas “marxistas–leninistas”, “estalinistas”, “maoístas”, “fidelistas”, “chavistas”, o sea cual fuese su referente ideológico, carecen de organización, unidad de criterio, horizonte ideo-político y respaldo popular, mientras el aprismo ha logrado entrar a los hogares y se ha ganado el corazón del pueblo peruano, que le ha dado la confianza de dirigir nuevamente los destinos de nuestra gran Nación.

¡Viva el APRA! ¡Viva Haya de la Torre! ¡El Partido del Pueblo será victorioso!

Bibliografía:La Tribuna 28 Julio- 2007/La Tribuna 02- Febrero 2006

Participa:
Valorar
Cargando...
COMENTARIOS
0 comentarios
RADIO G
Programa: Radio música
Radio - Generaccion.com
Ver más
+
MÚSICA
Género musical
Lady Gaga
Taylor Swift
Selena Gómez
Justin Bieber
Miley Cyrus
Daddy Yankee
Linkin Park
2018 Grupo Generaccion . Todos los derechos reservados    |  
Desarrollo Web: Luis A. Canaza Alfaro    |    
Editor de fotografía: Cesar Augusto Revilla Chihuan