
En el Perú el crecimiento de la población urbana nunca fue planificada, siempre fue por invasiones, Lima fue vendida al mejor postor por los traficantes de terrenos, por aquellos que han visto una forma de hacerse millonarios a costa de una necesidad de aquellos incautos, que por tener un techo propio suben a la punta de un cerro y se dan con la sorpresa que ese lugar ya tiene un dueño. (COFOPRI), Comisión de Formalización de la Propiedad Informal, entidad que ahora avala a estos sinvergüenzas y los titula transgrediendo la ley, solo por afanes protagónicos estos politicastros, no titula a quienes realmente deben de ser titulados; damos como ejemplo el distrito de Ancón. Debemos exigir a nuestros gobernantes una seria planificación para la readaptación de las ciudades y participar activamente en la discusión, implementación y control de esos planes. Y también readaptarnos nosotros mismos, cambiar nuestros hábitos, entre los cuales está reemplazar el automóvil por medios de movilidad menos contaminantes; eso debe ser una prioridad en nuestra capital peruana. La contaminación del aire en Lima se debe a los automóviles chatarra y a las industrias; Lima por si esta plagada de contaminación del aire que provoca problemas respiratorios en personas y animales y perjudica a las plantas. Los limeños también, vienen contaminando el mar, el agua, provocado sobre todo por el vertido de residuos tóxicos a los ríos Rimac y Chillón y al Mar. Por culpa de esto disminuye la cantidad de agua potable, también provoca que se pongan en peligro algunas comunidades acuáticas, bañarse en nuestras playas por estar totalmente contaminada. Como en otros países el desarrollo catastral se da con planificación urbana, sus calles, parques, son utilizados casi exclusivamente para sus fines. Hemos alcanzado los límites del endiosamiento hacia el automóvil chatarra y estas han convertido las calles en parqueos, particular, cocheras, espacios para cambios de aceite... y las combis se han convertido en asesinas.Veamos cuantos mueren por accidente, volcaduras, etc. Hemos convertido las calles de las ciudades en carreteras urbanas, le hemos ofrendado las plazas, los parques y muchos otros espacios, convirtiéndolos en lugares para estacionar. Hemos ensanchado calles a costa de sus veredas y hasta de viviendas. Los vehículos necesitan cada vez más y más espacio, y se lo damos.Hoy en día la vida sobre el planeta se encuentra amenazada por el fenómeno del calentamiento global. Producido esencialmente por la emisión de gases de efecto invernadero. La contribución del transporte urbano a este fenómeno que está produciendo el aumento en la temperatura media del planeta es enorme. Y la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero originadas por el transporte se producen en las ciudades. Las autoridades no tienen ninguna moral, para sancionar, no exigen Mejorar la eficiencia de los nuevos automóviles, reducir sus valores de consumo y sus emisiones, incentivar el uso de vehículos que utilicen energías limpias.Las grandes ciudades deben encarar un cambio estructural, un cambio profundo en la concepción misma de la matriz urbana. Una ciudad moderna, pensada de cara al futuro, teniendo en cuenta la problemática ambiental del presente, debe reducir drásticamente el espacio asignado al automóvil.Las ciudades en general, pero más imperiosamente las grandes metrópolis, deben readaptarse urgentemente, de tal manera que la premisa esencial sea la reducción de las emisiones de CO2 y demás gases de efecto invernadero.El principal emisor de gases nocivos en Lima son aquellas unidades vehiculares que vienen de siglos atrás, que deben de ser cambiadas, por lo que es necesario adoptar medidas radicales para reducir drásticamente la contaminación, el gobierno debe ofrecer alternativas viables para que quienes hoy utilizan el auto, lo reemplacen por otros medios de transporte menos contaminantes, como el tren eléctrico, autos a gas natural.El funcionamiento y ordenamiento urbano actual aun no ha logrado adaptarse a las urgentes exigencias que nos propone el planeta. Es hora de democratizar las calles, de terminar con la dictadura del automóvil, es hora de que las personas retomemos el control de los espacios urbanos, reduciendo el abusivo espacio ocupado por el automóvil y dejando lugar a otros medios de transporte más amigables con el medio ambiente. Abel Cruz GutiérrezPresidente del Movimiento Peruanos Sin Agua