El surcoreano Lee Jung-ho (Izq.) llora junto a su hermano mayor, quien quedó atrapado en Corea del Norte tras ser hecho prisionero durante la guerra. Foto tomada en el centro vacacional del Monte Kumgang, el 26 de septiembre.Foto: Reuters
Noventa y siete surcoreanos, entre quienes figuraban 8 nonagenarios y 52 octogenarios, cruzaron este sábado la frontera norcoreana en autobús para estrechar en sus brazos a familiares perdidos de vista por más de 60 años.Los encuentros, que se reanudaron tras una interrupción de dos años, permitirán este fin de semana que unos 240 parientes norcoreanos vean a padres, hijos, hermanos que quedaron del otro lado de la frontera tras el fin de las hostilidades entre las dos Coreas en 1953.Entre los surcoreanos que llegaron en autobús a la región fronteriza de Kumgang, estaba Lim Man-Yop, una mujer de 92 años, que se aprestaba a volver a ver a dos de sus hijas dejadas al cuidado de sus padres cuando huyó hacia el sur en 1951, en plena guerra (1950-53).“Tenía cinco hijos y dejé a dos de ellos con mis padres cuando me fui con los otros tres. Pensé que sería por poco tiempo. Nunca me imaginé que duraría 59 años”, dijo.Como ella, 97 surcoreanos podrán ver durante tres días en un centro vacacional a 240 parientes que aún permanecen con vida en el Norte. A su vez, entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, son 99 los norcoreanos autorizados a ver a 449 familiares que residen en el Sur.Por lo general, estas familias, cuyos países aún permanecen técnicamente en guerra, no pudieron mantener contacto ni por correo ni por teléfono.Estos encuentros auspiciados por la Cruz Roja se reanudan tras meses de fuertes tensiones entre Seúl y Pyongyang, y son interpretados como un acercamiento entre ambos países.Entre 2000 y 2007, más de 16.000 coreanos participaron en este tipo de reuniones, mientras unas 3.200 personas se comunicaron por videoconferencia.Se estima que unas 600.000 surcoreanos tienen aún parientes con vida del otro lado de la frontera.Fuente: RFI