
El general Juan Urcariegui Reyes
ZambosLa elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos ha puesto de moda la cuestión africana.
Existen dos estereotipos de afrodescendientes que han sobrevivido: el esclavo servil y el cimarrón.
Los negros eran traídos del África en condiciones infrahumanas y vendidos al mejor postor. Se dedicaban a las faenas agrícolas y atención domestica de sus dueños. El extremo de los serviles eran los mogollones, negros que perseguían y capturaban a los cimarrones.
Estos últimos eran rebeldes que fugaban de sus amos y se establecían libremente en un rincón apartado de la ciudad llamada palenque.
En 1713, las tropas del Virrey destruyeron uno de los palenques más importantes de la colonia ubicado en el valle de Huachipa.
En la batalla cayó herido el general de los fugitivos de 30 años de edad, llamado Francisco Congo. Fue procesado y condenado a muerte por horca y descuartizamiento.
Todo esto viene a cuento porque hace unos días fue ascendido el primer negro oficial del ejército peruano a General de División.
El general Juan Urcariegui Reyes se desempeñaba como jefe de la Casa Militar de Palacio de Gobierno.
Este nombramiento ha traidor criticas justificadas. En primer lugar es insólito que llegue a divisionario un oficial del área de Comunicaciones del Ejercito. Los otros tres ascendidos son Walter Martos de Ingeniería, Carlos Farach de Caballería y Víctor Montes de Infantería. Este último era jefe de operaciones en el Valle del rio Apurímac Ene. Es decir, estaba destacado donde las papas queman.
En segundo lugar, Urcariegui es de la promoción 1974, Martos de la 76, Farach y Montes de la 77. Todos los miembros de la promoción de Uscariegui ya pasaron al retiro.
El sobrepeso y la postura ajena a la marcialidad militar de Uscariegui demuestra que ha estado en los últimos años en puestos burocráticos, cercano a mullidos sillones y perfumadas alfombras, lejano a la cultura austera del cuartel.
Lo único que explica el ascenso de Uscariegui es el capricho del presidente Alan Jarcia. Dicen que el general es un agudo decimista, cultor de la música criolla y muy entretenido. Su ascenso habría sido una promesa que García le ofreció al músico Arturo zambo Cavero antes de que fallezca.
Ha sido un grave error la decision del jefe de Estado. De ahora en adelante, los meritos de un uniformado no se ganaran en combate. Los oficiales preferirán trompearse por ser jefes de la Casa Militar en Palacio.
El mensaje del lider aprista es nefasto. Solo llegan a divisionarios los sobones del Presidente de turno.
La intromisión política en las decisiones de la institución militar le hace mucho daño a las Fuerzas Armadas. Parece que García quiere ser recordado como clon de Vladimiro Montesinos quien manejaba al ejército a su antojo.