
Según un nuevo estudio, las mujeres que eligen implantes de silicón después de una mastectomía suelen estar más satisfechas con sus senos que quienes optan por implantes de solución salina.
Al igual que las mujeres que se someten a cirugía para colocarse implantes con fines estéticos, aquéllas que deciden colocarse implantes de silicón como parte de una reconstrucción de senos tienden a estar más felices con su pecho tanto a la vista como al tacto.
“Esto no quiere decir que todas las mujeres deban preferir el silicón”, dijo la doctora Colleen McCarthy, autora del estudio y cirujana en el Centro de Cancerología Memorial Sloan-Kettering. “Pero muchas mujeres en el estudio estaban cómodas con la idea del silicón”.
Las mujeres encuestadas que tenían implantes de solución salina también estuvieron satisfechas; la diferencia es que quienes optaron por implantes de silicón, estaban ligeramente más satisfechas.
El estudio incluía 482 mujeres a quienes se les había extirpado uno o ambos senos después de un diagnóstico de cáncer. Cada una respondió un cuestionario sobre el nivel de satisfacción en torno a la forma, textura y apariencia de sus senos después de la mastectomía, así como de su percepción de la normalidad de su busto.
Según el estudio, publicado en el diario Cancer, “la reconstrucción del montículo del seno con un implante de gel de silicón suele permitir una percepción más suave y natural con menos arrugas visibles, en comparación con los implantes de solución salina”.
Con esto dicho, el conflictivo pasado de los implantes de silicón (fueron restringidos por la Dirección de Medicinas y Alimentos, FDA, durante 14 años, por preocupaciones médicas) es disuasivo para algunos pacientes, según McCarthy.
“Nosotros le decimos a las mujeres que los implantes de silicón son seguros, pero algunas dicen que no quieren tener otra cosa de qué preocuparse”, dijo McCarthy.
Esta preocupación surge de la posibilidad de que un implante se rompa. Con la solución salina, cualquier rasguño o filtración sería obvia: mientras el agua se filtra, el seno reduciría su tamaño rápidamente. Por otro lado, el silicón se mantiene en su lugar. Las filtraciones y las rupturas pueden no cambiar notablemente la forma del seno, y no existen estudios a largo plazo sobre el riesgo, si es que lo hay, de que el silicón pase de los pechos al resto del cuerpo.
Por esta razón, la FDA recomienda a las mujeres que reciben implantes de silicón después de su mastectomía que se realicen una resonancia magnética tres años después de recibir los implantes, y cada dos años a partir de esa fecha.
Fuente: CNNMexico