
Por: Gerardo CaballeroEra el último día de marzo del 2006. Debido a la turbulencia, una avioneta sobrevolaba de tumbo en tumbo el cielo de Apurímac. Al interior de la nave, el líder aprista y entonces candidato a la presidencia, Alan García Pérez, devoraba sin miramientos un plato de cuy a la parrilla que minutos antes sus seguidores en Andahuaylas le habían ofrecido.A su lado, el parlamentario Jorge del Castillo, no sabía bien qué hacer con el suyo. “¡Congresista del pueblo y no sabe comer cuy. Trae para acá!”, exclamó Alan García y sin perder tiempo le arrebató el plato del regazo.En aquella campaña electoral del 2006, Jorge del Castillo y Alan García fueron inseparables. Tan cercano el uno del otro que, al ganar la presidencia de la República, García lo nombró presidente del Consejo de Ministros.A diferencia de sus “compañeros”, Del Castillo no es un aprista hijo de apristas y más de uno recalca que solo cobró importancia en el Partido Aprista Peruano (PAP) a inicios de los 80, gracias a su cercanía con Alan García.Ahora se sabe que, probablemente en junio, Del Castillo lanzará su candidatura a la secretaría general PAP, cargo que ya ocupó entre 1999 y el 2004.Y es que este año se debe realizar el XXIII congreso nacional del Partido Aprista, en el cual se elegirá a la nueva dirigencia. Aunque no existe aún una fecha exacta ni una convocatoria oficial, se estima que este congreso podría llevarse a cabo entre octubre y noviembre.EL GRUPO FUERTEAquel diciembre de 1982, pocos podían entender cómo a los 33 años, Alan García había ganado la secretaría general aprista derrotando a competidores como Javier Valle Riestra, Carlos Enrique Melgar y Jorge Torres Vallejo: militantes que exhibían más galones partidarios que él.Tras su victoria, Alan García convocó al secretario distrital del PAP en Pueblo Libre para que trabajara a su lado como secretario personal: se trataba de Agustín Mantilla Campos.Durante esos años, todos los militantes —en especial los dirigentes de la Juventud Aprista Peruana (JAP) y de los comandos universitario apristas (CUA)— que deseaban acercarse al secretario general debían hablar primero con el compañero de Pueblo Libre. Aquellos jóvenes crecieron sintiendo un especial afecto por Mantilla.Han pasado más de 25 años, y los otrora mozuelos apristas son ministros, congresistas, viceministros o directores de organismos públicos. Se los conoce como los “cuarentones” y son un grupo de movilizadores y activistas de los cuales el presidente Alan García ha sabido rodearse.Ellos apuntan ahora a la secretaría general del PAP. Según varias fuentes consultadas, el candidato de esta facción sería el director ejecutivo del Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri), Omar Quezada Martínez.Él y Del Castillo serían los candidatos más fuertes para reemplazar a Mauricio Mulder en el cargo. Y las rivalidades que arrastran no tardarían en aflorar: los “delcastillistas” piensan que los “cuarentones” intentan vengar a Mantilla, pues fue Del Castillo quien tomó la decisión de expulsarlo del PAP cuando dirigía el partido. En cambio, otros ven al ex primer ministro casi como un advenedizo: un aprista cuyo mayor mérito es ser amigo del “compañero presidente”.LAS VUELTAS DE LA VIDAEn 1973, apristas y comunistas eran enemigos incondicionales. Eran años de dictadura militar, y las universidades se habían convertido en los campos de mil batallas políticas e ideológicas.Uno de los generales de esas guerras era Luis Alberto Salgado, dirigente del comando universitario aprista de la Católica. Allí descubrió la madera política de un cachimbo con apellido de raíces europeas y que aún no dejaba ver entradas en su frente: Mauricio Mulder.Han pasado 36 años. Mulder es el secretario general del Apra y Salgado uno de sus principales detractores. Y aspira a reemplazarlo.LA CARTAS HAYISTASFue un jueves de marzo de 1979 cuando Armando Villanueva telefoneó a un grupo de jóvenes (entre los que estaba Alan García) para darles una noticia atroz: los médicos pronosticaban que el cáncer pulmonar que padecía Víctor Raúl Haya de la Torre le quitaría la vida en tres meses. Tras esa llamada, Carlos Roca Cáceres subió al tercer piso de su casa y lloró amargamente.Él era uno de los miembros del llamado Buró de Conjunciones de la jefatura del PAP, el grupo de jóvenes que rodeó a Haya de la Torre. Cuentan que antes de que Alan García regresara de estudiar en Europa, Carlos Roca era el llamado a ser el delfín del máximo líder del aprismo. Con esos pergaminos, Carlos Roca postulará este año a la secretaría general del partido.El mismo objetivo perseguirá el parlamentario andino Wilbert Bendezú, otro de los principales detractores de Mulder. Bendezú, un aprista un poco más joven que Roca, puede jactarse de haber sido la última persona que le leyó los diarios a Haya de la Torre en su lecho de muerte de Villa Mercedes. Una aprista de cepa.ENFOQUELas opciones de García *Casi no hay dudas: la contienda por acceder a la secretaría general del Partido Aprista será entre Jorge del Castillo y —si los “cuarentones” así lo deciden— Omar Quezada.¿Pero por quién se inclinará el presidente Alan García? ¿Será por Del Castillo, el aprista más cercano a él? ¿O acaso será uno los “compañeros” que él tanto se ha esmerado en auspiciar?Algunos creen que al haber promocionado a los llamados “cuarentones”, Alan García intentaba enviar un mensaje a Del Castillo, Mulder y Cabanillas: “Cuidado, estos nuevos cuadros pueden reemplazarlos”.Esta estrategia fue utilizada por Víctor Raúl Haya de la Torre, quien en 1977 colocó como secretario de movilización del PAP a Alan García: un espigado joven de apenas 28 años. Cuando, en 1982, García se convirtió en secretario general del PAP, dos generaciones de apristas fueron saltados con garrocha. ¿Se repetirá la historia?Fuente: El Comercio.