
Erase una vez un hombre que vivía en un pequeño pueblo donde todos se conocían. Este hombre era conocido porque sin importar lo que le regalaran todo lo aceptaba y todo lo guardaba en su casa, a las afueras del pueblito pintoresco.Todo lo que le daban, sin importar si servía o no lo guardaba y lo acomodaba con enorme cuidado en su recámara, siempre a la vista. Para poder reconocer quien le había regalado que cosa, las etiquetaba con el nombre de la persona que se lo había dado.Nuestro amigo, llamado Jorge, no distinguía de regalos útiles ni inútiles, eso sí, todo, absolutamente todo era almacenado con sumo cuidado en su recámara, ahí donde él pudiera verlo.Obviamente el espacio limitado de su recámara pronto hizo que algunos regalos cubrieran otros, aquello se fue convirtiendo poco a poco en un pequeño almacén.Algo curioso que pasaba con Jorge es que él nunca regalaba nada, le gustaba recibir todo, pero nunca daba nada, sentía que si daba algo se le podía acabar.Durante ese tiempo se presentó un problema ya que el gobierno no contaba con recursos suficientes para hacer la recolección de la basura del pueblo, estaban atravesando por una de esas crisis mundiales en las que nadie sabe quien tuvo la culpa pero todos pagan por ella.El costo de los energéticos estaba por las nubes y no podían pagar el combustible para el único camión recolector de basura, el Alcalde prefería llenar el tanque de las dos patrullas para proteger el pueblo que gastar en el manejo de la basura.Felipe, otro habitante del pueblo, sabía que Jorge no distinguía entre los regalos "buenos" o "malos" y se le ocurrió una idea. Si él, sin importar lo que fuera, todo se lo quedaba, ¿no podrían regalarle todos su basura? Jorge estaría feliz recibiendo muchos regalos todos los días y los habitantes estarían evitando una terrible crisis de acumulamiento de basura en sus casas, y ya no tendrían que pagar por el traslado de la basura al pueblo vecino.Así, al día siguiente, comenzaron a organizarse los vecinos para que fueran llevando la basura en pequeñas bolsas que habrían de regalarle a Jorge, uno a uno fueron llegando y Jorge, al ver que llegaban se alegró, su alegría pasó a asombro y después a disgusto cuando se dio cuenta que algunas bolsas no olían bien, pero era tanto su miedo a que el pueblo se disgustara con él que aceptó todas y cada una de ellas.Está por más decir que en poco tiempo no sólo su recámara se llenó de basura, sino también toda su casa, su patio trasero, su patio delantero y pasillos. Cuando ya no hubo más espacio comenzó a apilar la basura en el techo de su casa, hasta comenzó a colgar bolsas en las paredes exteriores de su casa, en la cerca y los árboles que él tenía, herencia de su padre.Toda esa basura que Jorge almacenaba sistemáticamente, por miedo a que sus "amigos" se fueran a enojar con él si decía que no tenía más lugar, atrajo toda clase de bichos al lugar, ratas, cuervos y animales carroñeros se regocijaban de grandes banquetes entre las bolsas de basura. Ni qué decir de las inmensas colonias de bacterias y hongos que se formaron a lo largo y ancho de toda la casa.Jorge se había convertido en un Dios para todas esas bacterias, creo que si se les hubiera podido escuchar platicar entre ellas se expresarían de Jorge como alguien maravilloso que les da todo lo que necesitan para vivir.Jorge comenzó a enfermarse, bacterias y hongos se fueron plantando en el cuerpo de Jorge, sus uñas eran verdaderos cultivos malolientes de bacterias; su cabello tenía piojos, liendres, pulgas y garrapatas que se alimentaban de Jorge.Así transcurrieron los días, no muchos, para ser sinceros, pero fueron días que parecieron nunca acabar, pues Jorge cada vez enfermaba más y más. Todos esos visitantes invitados por la obsesión de Jorge de aceptar todo lo que le dieran, ingresaron al cuerpo de Jorge, se encontraron con un verdadero paraíso en las vías respiratorias, aparato digestivo, corazón, venas y arterias... en fin, todo el cuerpo de Jorge, por dentro y por fuera era un ecosistema vivo de cientos de millones de seres que se alimentan de basura y putrefacción.¿Cuánto tiempo vivió Jorge así? Toda su vida, murió devorado primero por los millones de bacterias y hongos que lo carcomieron por dentro y fuera y recibió el tiro de gracia por causa de unos perros salvajes que un día pasaban por casa de Jorge y se encontraron con un gran festín.Pasaron algunas semanas antes de que los habitantes del pueblo se dieran cuenta de la muerte de Jorge, cuando lo hicieron no fue porque hubieran encontrado su cuerpo, ya que este nunca apareció, se cree que fue devorado por completo por los animales y sus restos se confundieron con las toneladas de basura que ahí habían.Para ese entonces ya las finanzas del pueblo habían mejorado, pues habían ahorrado algo de dinero al no pagar el servicio de recolección. Entonces el alcalde erigió en la antigua casa de Jorge el basurero municipal, al final de cuentas ya estaba muy avanzado, hicieron una misa para la salvación del alma de Jorge y le agradecieron eternamente por haberlos salvado de una crisis sanitaria.Incluso el párroco del pueblo envió una carta al obispo solicitando la beatificación de Jorge porque para ellos era un verdadero mártit. Mira que recibir tanta y tanta basura y jamás quejarse...----¿Quieres convertirte en ese Jorge? ¿Verdad que no? Bueno, pues entonces deja de aceptar la basura que los demás te regalan en forma de odio, ira, desprecio, humillación, etc. y diles, "No, gracias, yo no acepto la basura de nadie más", da media vuelta y retírate.
Roberto X. Fernández