
La congresista Martha Hildebrandt propone elevar los requisitos para poder postular al Congreso de la República. Entre ellos menciona elevar la exigencia en los estudios superiores. Se une así a lo dicho antes por la congresista Mercedes Cabanillas.Se equivocan las señoras congresistas.Que mire al actual Congreso ¿Cuántos de los tránsfugas o protagonistas de escándalos tienen maestrías y doctorados? ¿No ha llegado acaso el señor Torres Caro a ser vicepresidente de este Congreso?¿Cuántos de los congresistas protagonistas de escándalos y/o suspendidos son parientes de jueces o lo han sido y tienen estudios en universidades de primer nivel?Y si llevamos el tema de los estudios al Ejecutivo ¿Cuántos de los señores ministros o viceministros tienen maestrías o doctorados, en Harvard, La Sorbona o Yale y no son sino perfectos sinvergüenzas?El conocimiento es una espada de doble filo. Se puede servir a la sociedad así como a una mafia. Se puede ser un constructor de políticas públicas beneficiosas así como preparar proyectos de ley a la medida de un lobby.El problema de fondo es la ética.Pero hay otros. Si del Congreso se trata los partidos ya deben dejar de llevar en sus listas parlamentarias a empresarios, figuras del deporte, el espectáculo o la farándula. Un empresario cuando llega al Congreso más preocupado está de su empresa que de la base partidaria. El resto cultiva el figuretismo y todos, por su falta de formación política, terminan en manos de los estudios de abogados representantes de intereses económicos.Esos son los temas que hay que discutir, no los referidos a los estudios. Podría haber buena voluntad detrás de estos proyectos pero también una dosis de oportunismo.Si el problema fuera estudiar Víctor Raúl Haya de la Torre no habría sido Presidente de la Asamblea Constituyente pues no acabó la Universidad ni el presidente Lula, gran político con sólo educación primaria, no sería el exitoso mandatario de Brasil.Fuente: Mate Pastor