
En su libro "El Anticristo", Nietzsche no combatía a Cristo; lo que él combatía era a la religión que en torno a Jesús se había levantado en iglesias; Nietzsche combatía a esos religiosos que traficaban con la fe que se supone que Jesús inspiró a través de lo que se dijo en los evangelios, y más aún en la cantidad de películas donde se llegó a odiar a los judíos, cuando el Nazareno era crucificado. Bien. Hoy que ya se habla de libertad de cultos, sería conveniente que en los colegios se dictaran cursos sobre el espíritu de las diferentes religiones. ¿Por qué? Porque se es cristiano, cuando se procede de un hogar cristiano, o de un hogar islámico, o de un hogar budista, etc., tal como se es de una nacionalidad por haber nacido en determinado territorio patrio. En el asunto de la religión, ¿acaso el que abraza una religión tiene la oportunidad de enterarse de otras religiones, para luego elegir la que más le haya convencido? Esto no es posible, sin embargo, conviene que el estudiante conozca la existencia de otras religiones. ¿Qué se gana con eso? Que la creencia en Dios o en los Dioses se mantenga, pero desde la perspectiva que lejos de contarle mentiras a los creyentes, les haga ver que el hombre sí puede asumir la dirección histórica de su vida, en la medida que se supere la idea de que los Dioses tienen un destino y los hombres sólo sus lágrimas.
Así, por ejemplo, "El Anticristo", ha pasado a t.ersele como una obra que ataca a Jesús, cuando esto no es verdad.