
Llevó ya varios años padeciendo esta enfermedad que poco a poco está haciendo de mí un ser con poca capacidad de movimiento. Fíjense, tengo solo 57 años. Esta enfermedad me hace sufrir lo indecible. Me imagino que mis hijos, lo lamento por ellos si fuese el caso, también. Todo esto comenzó sin que me diese mucha cuenta de lo que estaba sucediendo. De esto ya hace 5 años.
Mi cuerpo comenzó repentinamente a paralizarse. Movimientos que hasta entonces no me costaba nada realizar, devinieron en un calvario a la hora de ejecutarlos. No me podía explicar lo que me estaba sucediendo; era como una pesadilla, mi cuerpo, reitero, se paralizaba, a pesar de que mi mente me incitaba a hacer las cosas con mayor rapidez.
Este mensaje no es para dar lástima, no creo que mi situación merezca esto y, mucho menos, que ustedes sientan ello por quienes padecen este terrible mal. Es solo para decirles que personas, millones en el mundo, miles en el Perú, que padecen esta enfermedad conviven con ustedes que no la padecen. Si tan solo tomamos conciencia de eso, ya es bastante.
Este mal me acompañara, por no decir que llevará, hasta que el hacedor me diga que mi hora ha llegado. Quiero vivir estos años que me quedan de vida con la dignidad que todo ser humano tiene que vivir, sirviendo a mi familia y a la sociedad en la que nací. Gracias por su comprensión.
Isidro