
El fin de semana anterior se llevó a cabo lo que ha sido, hasta ahora, el evento de redes sociales más importante que haya ocurrido en Lima. Vinieron representantes de Hi5 -la web de contactos más popular de Lima, según la última encuesta de IOP PUCP-, Sonico, Flickr, el organizador de la marcha Facebook contra las FARC, entre otros. A pesar de que la entrada costaba más de cien dólares, hubo una gran asistencia al auditorio ZUM de la Universidad de Lima. El congreso, incluso, fue categorizado por el INC como "evento de interés cultural". Y, aunque usted no lo crea, este postmoderno acontecimiento fue organizado nada menos que por por una de nuestra instituciones más añejas: el Arzobispado de Lima. El "Primer Congreso para estudiantes universitarios sobre redes sociales" o "Linkeate" tuvo como slogan "Link, únete a la red" y su objetivo manifiesto era "promover el debate sobre los avances e innovaciones de estas herramientas, fomentando el uso correcto y el desarrollo de una estructura moral consistente que genere, por efecto multiplicador en la sociedad, una cultura de ética y respeto". La inauguración, como no podía ser de otra manera, estuvo a cargo del cardenal Juan Luis Cipriani. Monseñor reconoció las ventajas de las redes sociales, alentó a la juventud asistente a ser parte de ellas y los instó a promover en la red los valores del cristianismo (¡y hasta los derechos humanos!). Incluso fue más lejos y propuso la creación de un códiga de ética que regule las acciones en Internet. "Las nueva tecnologías deben excluir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, lo que es violación de la intimidad o el maltrato de la de la sexualidad humana", dijo. El Congreso, en realidad, se incribe dentro de lo que es un plan de la Iglesia Católica de inserción en la red. De hecho, en mayo de este año el Vaticano celebró la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, cuyo tema era "Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad". En el marco de esa jornada, el Vaticano lanzó la web Pope2You ("el Papa para ti"), que incluía un canal en YouTube y aplicaciones para iPhone y para Facebook. En una carta dirigida, principalmente, a los jóvenes católicos, el Papa Benedicto XVI exhortó a "evangelizar este continente digital". "Así como entonces [los primeros tiempos de la Iglesia] la evangelización, para dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensión de la cultura y de las costumbres de aquellos pueblos paganos (...) así también ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas tecnologías requiere conocer éstas en profundidad para usarlas después de manera adecuada", dice su misiva. El problema radica en que nuestra Iglesia local quizás no está en condiciones de seguir las recomendaciones del Papa. Monseñor Cipriani no se caracteriza precisamente por su talante democrático ni por su acercamiento horizontal ni por su tolerancia a la diversidad, tres características básicas de la "cultura y costumbres" de los nativos de este salvaje continente digital. Un par de ejemplos del mismo Congeso: su raquítica cuenta en Twitter no tuvo ningún tipo de interacción y funcionó básicamente como un servicio de fotografías del evento; además, en su blog no contestaron las preguntas que dejaron los ocho comentaristas de su único post. Pero la demostración más concreta del choque de mentalidades entre el Arzobispado de Cipriani y los nativos digitales fue el incidente con el "Himno de Linkeate". Linkeate subió a YouTube un videoclip con la canción emblema del Congreso. Inmediatamente, la música y la estética Club 700 del clip desató los habituales comentarios irreverentes, maleteros y descarnados de los internautas; hubo alguno que lo comparó con la canción del Click de Tongo y otro hasta editó una versión al revés, al estilo de los supuestos mensajes subliminales del rock satánico. ¿Cuál fue la intolerante reacción del Arzobispado? Retirar el vídeo de YouTube. Muy tarde. Otras personas ya lo habían descargado y vuelto a colocar en la red, con lo que únicamente consiguieron incrementar su búsqueda, aumentar los maleteos y posicionar una imagen vertical, autoritaria y cerrada de Linkeate. Como dicen en la web: FAIL. La Iglesia Católica Peruana es quizás la red social "real" más extendida de la sociedad peruana, pero si quiere entrar exitosamente a Internet, sus jerarcas (especialmente el máximo) tendrá que asumir los valores de tolerancia, apertura y horizontalidad de las comunidades digitales. De otra forma, corre el riesgo de llevarse la laptop a la oreja, agitarla, odiarla y arrojarla contra el suelo.Fuente: Perú 21