
Independientemente de las calificaciones a la operación policial, creo que antes no vista por su naturaleza, vale la pena hacer una reflexión, pues, una cosa es estar en rehenes dentro de un Banco y bajo amenaza de perder la vida, que cada cual debe haber experimentado la tortura según lo que vivió en ese interminable día, y que ojalá no se repita. Y que no se repita considerando que la prensa ha llenado titulares de que un loco u orate, esquizofrénico o como quieran llamarle fue abatido por un franco tirador. Ello, en el supuesto de que, en efecto, se haya tratado de un enfermo mental, sino el supuesto jurídico cambia hacia otro presupuesto.
Esto debe llamar a la reflexión, habida cuenta de que, con todas las salvedades del caso, no existe ley que permita abatir a un enfermo mental. Este artículo no tiene otro objeto, repito, que llamar a la reflexión, pues, no se está libre de que pueda presentarse una circunstancia similar.