Don Pablo Casas Padilla un dìa confesó a la revista Caretas: "YO HAGO MIS CANCIONES AL COMPÁS DE UN SENTIMIENTO", tratando de explicar la hondura de su obra, de esa bella y copiosa obra que lo metió en el corazòn de su Pueblo y lo ascendiò a la cumbre de la inmortalidad. Porque como todos sabemos, una oración traduce un pensamiento y una canciòn un sentimiento.
Su nombre completo es don Pedro Pablo Casas Padilla, un obrero textil nacido el 13 de Marzo de 1912 en el jirón Huari ( calle Acequiòn ) de los Barrios Altos donde vivió, padeció, jaraneó, se multiplicó y murió bajo el mismo cielo y vecindad, aromada de criollismo, que lo hizo otro bardo inmortal, don Julio Felipe Federico Pinglo Alva, que lo antecedió. Un derrame cerebral le quebró el hilo de su existencia a los 65 años, el 16 de marzo de 1977 en el Hospital Santo Toribio de Mogrovejo, en el jirón Ancash del mismo Barrios Altos. Sus padres fueron don Lucio Casas Ramos y doña Aguedita Padilla Mendoza.
Considerado como el mejor dúo de la música criolla, Oscar Avilés y Arturo "zambo" Cavero, le cantan el memorable vals "Olga", al maestro Casas.
Se recuerda de su figura que fue un zambito quimboso, con bigotito a lo Chaplin, bajito de estatura lo que nos permite decir que hubo hombres más altos pero no más grandes que él. Casas no solo fue un talento al que Dios dotó de dones que enriquecen las mentes y las almas, sino que alcanzò el difícil privilegio de genio creador, porque, afirmamos, Pablo Casas fue uno y no se pareciò a ninguno.
Decimos èsto porque todos los compositores, sin excepciòn, son discutidos en su originalidad menos èl. Al revès, otros lo copiaron, pero èl nunca se quejò. Sòlo con mucha grandeza de alma le preguntò a uno de sus plagiadores : " Oye Vìctor, Yo compongo igual a tì ò tu compones igual que yo?.
La poesìa de Pablo no fue culta ni cultivada, menos academicista o elaborada, porque no tuvo mucho calor de aula ni de carpeta, solo fue graduado en la universidad de la vida, así que diremos que fue prístina porque en ella, desnuda con crudeza y belleza lo que conociò y palpitó en sus anocheceres y amaneceres de su vida bohemia.
Su verso popular y sentido fue acompañado de una melodìa y armonía inéditas que definieron su personalidad, al punto de ser estimado "padre del sincopado", es decir, de aquel toque que distingue a los Barrios Altos de los demàs barrios, consistente en un "fuera de tiempo", donde las notas fuertes pueden ser débiles y viceversa .El "León del Norte", Panchito Jiménez nos trae ahora, otros vals inolvidable de Pablo Casas, su tìtulo "Juanita".
El estilo de Casas fue seguido por Ernesto "El Chino" Soto, Amador Paredes "Parrita", Miguel "El Cholo" Cabrejos, por mencionar a algunos. Al respecto cabe apuntar que algunos entendidos niegan musicalmente el fenómeno del sincopado, sin embargo al preguntársele al maestro Carlos Hayre dijo retratando el asunto : "La mùsica de Pablo Casas se puede escribir, pero es muy difícil". Con eso retrata lo personal que fue y lo inconfundible que llegó a ser don Pablo Casas.
Todos lo recuerdan al Maestro por su andar lento y su verbo pausado, decente y docente, lo que poco afinaba con su cualidad de padre prolífico, pues sus esposas Justina Estrella, Anita Arroyo y Luz Navarro le dieron nada menos que 16 hijos en total. Y quienes tuvieron la suerte de su amistad saben que desde su cuna hasta su tumba siempre fue hermano de la pobreza y de la dignidad, un devoto de la amistad y de la modestia, del respeto al prójimo y poseedor de un excelso humanitarismo. Esa fue su doctrina, su religión de hombre bueno, de hombre honrado.
RAFAEL MATALLANA LE CANTA SU POLKA: "HESITACIÒN"
EL MAESTRO PABLO CASAS PADILLA NOS CANTA SU VALS "ANITA"