
En los últimos días tuve una ingrata percepción al ver a algunas autoridades electas en la región Junín y particularmente en la provincia de Huancayo, rodeadas de improvisados, oportunistas y personajes de “medio pelo”, quienes aspiran copar puestos estratégicos en algún municipio ó gobierno regional, quien sabe con qué interés, tal vez el solo hecho de llenarse los bolsillos, a costa de las necesidades de los que menos tienen.
Ironía del destino, el resultado de las elecciones juntó a “perro, gato y ratón”, y ahora estos desdichados se creen la “última Coca Cola del desierto”,angurrientos que ya cuentan los días para asumir un cargo en algún municipio o gobierno regional, egocéntricos de pensamiento, cómo si sus intereses estuvieran por encima de la confianza ó voluntad popular al que se deben.
Lo peor, las autoridades electas dan cabida a que éstos oscuros personajes tengan tribuna, a pesar de que algún momento, éstos tristes chantajistas fueron la piedra en su zapato. En verdad una pena lo que pude percibir cuando quise reunirme con algunas autoridades electas, con las que quise coordinar su apoyo para la consolidación de un proyecto de impacto macrorregional.
Tuve el grato placer de conocer a Martín Tanaka un analista político de renombre y recuerdo que al abordar este tema que es común en época post elecciones, y mencionaba que llegar a ser autoridad local o regional debería ser la culminación una carrera política o trayectoria pública, donde previamente el personaje demostró sus méritos y capacidades siendo líder sindical o de opinión, dirigente social, etc., etc.
De todo esto, solo puedo afirmar que la impresión que tengo es que al iniciar las gestiones próximas las nuevas autoridades, estarán rodeadas de personajes que a la larga constituyen un arma de doble filo, pues pueden servir a la sociedad así como a una mafia; pueden ser constructores de políticas públicas beneficiosas así como de preparar proyectos a la medida de un lobby.
Entonces, es necesario que se acabe el recreo, pues es de mal gusto que personas desconocidas, oportunistas, improvisadas en asuntos políticos, de pronto lleguen a ocupar altos cargos de representación, desmereciendo la voluntad popular. La pelota está en la cancha.