
Una vez a un congresista mirando el apego a la cultura de la ebriedad de los conductores de vehículos, él también ebrio pero de ingenuidad se le ocurrió penalizar de manera drástica a los que manejaban borrachos. pero, no se dio cuenta de que un borracho, en puridad de derecho, no es totalmente responsable por su propio estado, sino, pregúntense, cómo es que, por ejemplo en el delito de homicidio, al que en estado de ebriedad mata a otro, se le contempla ese estado para atenuar su pena. En el caso de los conductores borrachos es al revés. ¿A que borracho que esté en un bar o en una reunión familiar, se le puede obligar a que entregue las llaves de su carro y se vaya en un taxi? Creo que a nadie. Por eso, una ley para aplicarse a borrachos no es más que un disparate, sino cómo es que el número de accidentes causados por borrachos en vez de disminuir a aumentado cual si la prohibición invitara a excederse en los tragos y sus consecuencias.
Con el cuidado del caso (derecho de propiedad), mejor hubiese sido advertirle que el que maneje borracho pierde la propiedad del vehículo. Esto de perder el carro si se entiende; pero, hacerle entender, sobre todo a un borracho, lo que establece el Código Penal, ya son palabras mayores, salvo que se piense que todos los conductores borrachos han de conocer lo que dispone la ley penal. Es más papi, no le prestaría el carro al nene para que se vaya de juerga o por ahí, a menos que quiera perder su auto.